Claves para invertir tus ahorros y multiplicar tu dinero a largo plazo

En el momento que uno decide invertir sus ahorros hay 4 aspectos a tener en cuenta.

En primer lugar debemos conocernos a nosotros mismos.

Sabiendo cuál es nuestra tolerancia al riesgo a niveles más puramente humanos, no sería inteligente invertir una cantidad que su merma o pérdida pudiera causarnos un malestar.

Por lo tanto, la primera pregunta que debemos resolver es la cantidad que podemos invertir sin que afecte a nuestro bienestar y tranquilidad si la inversión no sale como esperamos.

En segundo lugar está el riesgo asumible.

Para tal efecto siempre me ha gustado considerar una regla de John D. Rockefeller que propone marcar el rango de inversión restándole a 100% de nuestros ahorros nuestra edad. Por lo tanto, una persona de 47 años debería invertir como máximo un 53% de sus ahorros.

Lo importante de esta simple regla es que cuanto más jóvenes somos más predisposición al riesgo se debe tener; mientras, cuanto mayores nos vamos haciendo, el riesgo debe ser menor.

En este supuesto debemos valorar como edad y riesgo tienen una relación inversamente proporcional que se corresponde completamente con el desarrollo normal económico del ciclo de vida de una persona. Y es por esto por lo que me gusta este sencillo método.

En tercer lugar tenemos que plantearnos la expectativa de rentabilidad que queremos.

Como una regla básica deberemos plantearnos una rentabilidad del 2% anual por tal de preservar el poder adquisitivo de nuestra inversió: esto se extrae del consenso del promedio de inflación del 2% anual.

Por lo tanto, entenderíamos que sólo las inversiones que puedan ofrecernos más de un 2% nos suponen un incremento real de nuestro capital.

En cuanto a la rentabilidad debemos tener muy en cuenta un binomio que se relaciona con una proporcionalidad directa. Este binomio es el de rentabilidad-riesgo: a más riesgo más potencial de rentabilidad y a la inversa.

Así pues, para determinar la rentabilidad deberemos tener en cuenta el riesgo que podemos o queremos asumir teniendo en cuenta que un alto riesgo pone en más peligro nuestra inversión y que menos rentabilidad pone nuestro dinero invertido en menos peligro.

Por último, deberíamos elegir ese producto de fondo de inversión que mejor se adapte a nuestras necesidades y voluntades, dirigiendo nuestra elección a aquellos fondos que mejor se adecuen a nuestro bienestar presente y futuro, cumpliendo nuestro objetivo de rentabilidad y respetando nuestro nivel de riesgo aceptable.

No es el mismo riesgo el que asume un fondo para ofrecer el 5% de rentabilidad que el riesgo que asume un fondo con un objetivo del 20% de rentabilidad anual.

En conclusión, es nuestra obligación conocernos fielmente para saber cuál es el riesgo que estamos dispuestos a asumir para conseguir el nivel de rentabilidad deseado. Para ello encontramos multitud de fondos de inversión que ofrecen productos adecuados a cualquier perfil de inversor.

Pero si lo prefieres, existen plataformas automatizadas que hacen este trabajo por ti de forma mucho más competitiva en costes y efectiva gracias a la inteligencia de la tecnología aplicada a las finanzas, tal como hace fondos.com.

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