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La mejora de la coyuntura económica, junto con la falta de rentabilidad en otras  inversiones, como antes eran los plazos fijos, han hecho que la tendencia actual, del primer trimestre de 2017, haya confirmado el incremento interanual que los fondos de inversión como producto de inversión colectiva española, con un crecimiento sostenido entre el 2 % y el 3 %. Esto consolida los fondos de inversión, como uno de los productos que más inversiones atrae.

Esta circunstancia ha generado la aparición de numerosas opciones que, a menudo, combinan el perfil de su inversor medio –moderado, conservador o agresivo– con el tipo de activo que predomina en el fondo. Estos activos pueden ser de renta variable, monetarios, renta fija o mixto, etc.

Debido a la amplia oferta de los fondos de inversión, encontrar cuáles son los mejores, puede resultar complicado y depende de muchos factores.

¿Puedo saber qué fondos son adecuados para mi perfil de inversor?

No existe una respuesta directa a esta pregunta ya que eso depende de muchos factores como puedan ser: el perfil de riesgo que yo como inversor tengo, qué plazo tengo para recuperar la inversión, si tengo conocimientos financieros o si delego en mi gestor de confianza pero, afortunadamente, es posible seguir una serie de pautas que me ayuden a seleccionar la mejor opción en cada momento:

  •  Realizar un seguimiento continuado a los distintos fondos de inversión, a corto y a largo plazo, con el fin de recabar información y responder a algunas de estas cuestiones.
  • Conocer los resultados del pasado de algunos fondos puede darnos pistas, pero no podemos basar nuestras decisiones en ellos, ya que como bien dice la publicidad de los fondos “resultados pasados, no garantizan rendimientos futuros”. Aunque la rentabilidad pasada no garantiza la futura, es una buena herramienta para descubrir los fondos de inversión más rentables del momento, así como captar aquellos productos del mercado al alza –por ejemplo, las materias primas, los bonos o inversiones en países emergentes, etc– y realizar un seguimiento, antes de tomar la decisión de invertir y cómo diversificar el capital.
  • Asimismo, también se pueden emplear otros índices para comparar fondos de inversión, como el índice de referencia del fondo o la evolución de productos similares del mercado, para obtener una visión general.
  • Conocer la independencia o no del recomendador del fondo de inversión. Este es el mejor medio para garantizar que los objetivos del cliente y del que vende siguen una misma línea.
  • Por otro lado, los fondos de inversión tienen un índice de volatilidad, que es un resumen del comportamiento del fondo a lo largo del tiempo y las oscilaciones que haya podido sufrir. Los rankings suelen emplear la volatilidad, entre otros factores, para determinar el nivel de riesgo de los fondos.

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Al tipo de fondo de inversión se unen otros factores que a continuación describimos:

  • El plazo estimado de inversión.
  • Las circunstancias personales del inversor.
  • Sus conocimientos.
  • Y su aversión al riesgo.

No es menos importante conocer, a título personal, la previsión de necesidad de liquidez (la mayoría de fondos tienen liquidez diaria, pero otros no) y la fiscalidad de los fondos.

En cierto modo, cada perfil de riesgo de inversor puede encontrar en el mercado al menos un fondo de inversión que se ajuste exactamente a sus necesidades.

De forma paralela, ahí es donde radica la clave de escoger una de las mejores entidades gestoras de fondos de inversión, teniendo en cuenta aspectos como su profesionalidad, su trayectoria y su entendimiento del mercado.

La selección de la entidad gestora, fundamental a la hora de invertir

Del mismo modo que la cartera de un fondo de inversión, también las entidades gestoras se rigen por un índice de rentabilidad anual, expresado en un porcentaje. Este puede ser un punto a tener en cuenta, aunque es igualmente importante valorar:

  • Qué tipos de fondos de inversión gestionan.
  • El sector al que pertenecen.
  • La rentabilidad de los mismos (a corto plazo o hasta a tres años).
  • Su volatilidad.
  • O el comportamiento de sus fondos, entre otros.

Por supuesto, la gestión tiene un precio: las comisiones de las gestoras. En algunos casos, su peso puede determinar una decisión, en especial en aquellos casos de baja rentabilidad. Muchos de los fondos actuales tienen más de una clase de participación y establecen un baremo de comisiones en función del capital invertido, con lo que, por norma general, a más inversión, menos porcentaje de comisión.

Algunos productos de mayor riesgo y volatilidad, como la bolsa, establecen comisiones que pueden rondar el 2 %. En el caso de fondos garantizados pueden existir comisiones adicionales, como de suscripción, apertura y de reembolso.

Finalmente, a la hora de seleccionar una entidad gestora de fondos de inversión, cabe tener en cuenta si adquirir sus servicios implica una gestión pasiva –es decir, que la entidad gestora se limita a aquellos fondos que replican a un índice– o una gestión activa, muy distintos y con un gestor que personalmente se hace responsable de seleccionar los activos del fondo, las cuantías del capital y los movimientos.

En la gestión activa es donde entran en juego la filosofía de inversión –al alza, la “apuesta por el valor” entre gestoras–, la visión a largo plazo, el proceso de análisis de los fondos y su valoración objetiva, por parte de cada entidad y de los profesionales que trabajan en gestionar la cartera de inversiones de sus clientes.

En muchas ocasiones, se establece una relación de confianza con dicho gestor y sus carteras se convierten en fondos casi personales, “de autor”.

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