Dónde invertir 100.000 euros
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¿Qué patrimonio podemos tener si invertimos 100.000 euros a largo plazo? Claro está, depende de la rentabilidad obtenida. Por este motivo veremos el mejor modo de invertir 100.000 euros

Si crees que 100.000 euros es una cantidad que deberías utilizar para otros fines, como cancelar la hipoteca, quedarás sorprendido de las rentabilidades que podemos conseguir con una buena estrategia de inversión. ¿Dónde invertir entonces 100.000 euros? Vamos a ofrecer un buen método.

Tanto si tienes un préstamo hipotecario como si no, este texto está pensado para observar cómo se puede alcanzar un objetivo realista pero ambicioso por gestionar bien nuestros ahorros.

¿Qué hacer si tenemos un patrimonio de 100.000 euros?

Tal vez usted, querido lector, cuente con un patrimonio de 100.000 euros. Lo cierto es que, en unos años, aplicando unos tips de ahorro y gestionando dicho ahorro de una forma correcta (sin olvidarnos de aplicar una pequeña dosis de disciplina) es perfectamente posible alcanzar esta cifra. La magia del interés compuesto está a nuestro favor. Sin embargo, una vez alcanzada, cabe preguntarse ¿ahora qué?

Es posible que, por el motivo que fuera, caiga esta cantidad en nuestras manos cuando todavía estamos en una etapa de nuestra vida con cargas económicas importantes. En este caso, el primer impulso sería cancelar todos los préstamos, la hipoteca en primer lugar.

Hacemos referencia al préstamo hipotecario debido a que es una de las principales preocupaciones económicas. Hay quién dice que la vivienda es la principal inversión de la vida de una persona.

Además, según datos de un informe realizado por al Asociación Hipotecaria Española (AHE) en el año 2017, el importe medio de los préstamos hipotecarios es de 98.480 euros. Los 100.000 euros a los que hacemos referencia en este texto son una cifra redonda y perfecta para zanjar este asunto con un golpe de mano.

No es de extrañar, por consiguiente, que el primer impulso humano sea cancelar la hipoteca. Pero ¿seguro que sería esta la mejor opción?

La experiencia de muchos expertos en psicología nos dice que el primer impulso no suele ser el adecuado. Precisamente por eso: porque se trata de una decisión impulsiva. Si lo analizamos bien, podemos obtener de estos 100.000 euros un rendimiento superior al coste hipotecario. ¿Qué buscamos con esta estrategia exactamente? Vamos a verlo con cifras, observaremos que ellas hablan por sí solas.

Un ejemplo práctico

Si nos deshacemos de la hipoteca, nos ahorraríamos los costes de intereses, este ahorro viene definido en el propio contrato. Aunque el 93% de las hipotecas suelen ser a tipo variable y no podemos establecer una previsión exacta del ahorro que nos supondría, sí que podemos establecer un margen de seguridad sobre el tipo de interés medio para prevenir una subida del Euríbor (tipo de referencia en Europa).

Bajo esta premisa, podemos establecer el tipo de interés medio en un 3,21%, según el informe de la AHE que hemos mencionado. Podríamos establecer un 4% como punto de partida para aplicar el margen de seguridad.

Debemos aplicar el tipo de interés medio a un plazo de amortización (medio también); con un préstamo (capital principal) de 100.000 euros (son 98.480 €, como hemos expuesto anteriormente, pero para hacer cifras redondas – y a la vez aplicar otro pequeño margen de seguridad – tomaremos 100.000 euros como el principal del préstamo hipotecario).

Así pues, el plazo medio de amortización (según la misma fuente) es de 18,38 años. Estableceremos 20 años para realizar un cálculo más sencillo (y aplicar otro pequeño margen añadido).

Resumiendo, los datos son los siguientes:

  • Capital principal: 100.000 euros
  • Plazo de amortización: 20 años
  • Tipo de interés aplicado: 4%
  • Frecuencia de pago: Mensual
  • TAE: 4,07%

Nota: No hemos tenido en cuenta las comisiones. A priori, porque se supone que se han pagado al inicio del préstamo, con lo cual no representan un ahorro. En segundo lugar, por motivos de sencillez. No obstante, sí que deberemos tener presente que a la hora de amortizar el préstamo hipotecario se deberá pagar una comisión por cancelación anticipada. Pero este concepto no supone un ahorro; todo lo contrario, representa un coste adicional.

El montante de ahorro que nos supondría amortizar la hipoteca (con todos los márgenes de cierto margen de seguridad aplicados) es de 122.080,84 €.

En las mismas condiciones, con el mismo plazo y el mismo capital, simplemente alcanzando una rentabilidad mayor, imagínese el montante ahorrado que podríamos conseguir si decidimos invertir estos 100.000 euros.

Por ejemplo, poniendo a trabajar los 100.000 € y obteniendo una tasa de retorno anual de un 6% obtendríamos unos 220.713,55 € de beneficio (reinvirtiendo los rendimientos, lógicamente).

La diferencia es de 98.632,71 euros. Es decir, prácticamente el doble del capital principal (más del doble, si tenemos en cuenta todos los márgenes de seguridad aplicados y el ahorro obtenido por la comisión de amortización anticipada). Esta es la magia del interés compuesto, con un 2% de rentabilidad extra doblamos los beneficios.

Interesante, ¿verdad? Vamos a configurar nuestra estrategia.

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¿Qué estrategia podríamos plantear para invertir 100.000 euros?

Tenemos claro nuestro objetivo: conseguir una tasa de retorno anual de un 6% (cómo mínimo) durante un período de 20 años.

Este es el punto de inicio de nuestra estrategia. El segundo punto es conseguir este objetivo con el mínimo riesgo posible y con las mejores condiciones. En este aspecto, deberemos tener en cuenta factores tales como:

  • Liquidez: Con el fin de poder maniobrar nuestro capital. 20 años es un plazo dilatado, una inversión a largo plazo. Es lógico que se necesiten ajustes conforme las condiciones económicas vayan cambiando. Adaptándonos siempre al escenario presente.
  • Solidez: Para conseguir una rentabilidad mínima del 6% anual, según las condiciones de mercado actuales, necesitaremos una cartera con cierto dinamismo. Si instrumentásemos nuestra inversión en productos tales como los depósitos bancarios o inversiones directas en renta fija, lo más probable es que no consigamos alcanzar nuestro objetivo (hay que ser realista y consecuente con nuestra inversión). Necesitamos productos financieros que aporten rentabilidad, pero sin perder de vista la estabilidad del ahorro. Necesitaremos una cartera diversificada, sólida y equilibrada. En otras palabras, una inversión moderada; sin llegar a ser excesivamente agresiva, pero tampoco puede ser conservadora.

Por todo ello, la estrategia ideal sería configurar una cesta de fondos de inversión. Una cesta que cumpla los requisitos mencionados anteriormente (inversión líquida, sólida, equilibrada y dinámica). Una buena distribución de nuestra cesta global sería:

  • 30% del capital en fondos de inversión de renta fija (principalmente corporativa)
  • 30% del capital en fondo mixtos (flexibles y moderados)
  • 40% del capital en fondos de inversión en renta variable (europea de alto dividendo)

Como se puede observar, la cesta de fondos, a pesar de ser un punto atrevida, se encuentra equilibrada. La renta fija está constituida por activos más dinámicos y la renta variable está basada en una estrategia defensiva. A la par, los fondos mixtos flexibles desarrollan la armonía y el potencial de rentabilidad.

¿Cómo ejecutaríamos la estrategia para invertir 100.000 euros?

Una vez vistas las líneas de la estrategia, vamos a ir seleccionando los productos ideales para ejecutarla.

Renta fija

Destacamos los fondos de renta fija corporativa global. Observaremos que seleccionando bien la sección de renta fija puede aportarnos unos buenos retornos. Siempre con ese cariz defensivo que aporta esta clase de activos.

New capital Global Value Credit Fund USD Ord Acc

El objetivo de este fondo de inversión está en perfecta sintonía con nuestra estrategia: Proporcionar una revalorización del capital a largo plazo mediante una cartera de títulos de deuda internacionales a medio y largo plazo. Los títulos están emitidos en varias divisas.

Mediante una gestión activa, este fondo ha conseguido en los últimos diez años una tasa de retorno anual geométrica (tasa anualizada) de un 7,73%.

Templeton Global Bond Fund

Se trata de un fondo de inversión de renta fija global denominado en euros. Hemos seleccionado este fondo por su historial de rentabilidad en los últimos 10 años. Nada menos que una tasa anualizada de un 8,44%.

El fondo invierte tanto en títulos emitidos por los gobiernos (deuda pública) como deuda de empresas, de todo el mundo. Su objetivo es la generación de rentas altas, sin embargo, el riesgo del fondo está en la media de la categoría.

Fondos mixtos

Comenzamos a introducir renta variable en nuestra cesta, teniendo en cuenta el mantenimiento del equilibrio.

Para ello, hemos seleccionado un fondo mixto flexible como primer punto de apoyo (tratamos de dar rienda suelta al gestor para seleccionar diferentes opciones de activos y desatar de esta forma el potencial de la inversión). Como segundo punto de apoyo de esta sección, un fondo mixto moderado sería una buena alternativa.

Sextant Grand Large A

Este es el fondo de inversión mixto flexible al que hacíamos mención. Este fondo, gestionado por la entidad gestora francesa Amiral Gestión, con una volatilidad de un 3,95% y un estilo de inversión value ha conseguido en los últimos diez años una tasa de retorno anualizada de un 8%.

Se trata de uno de los mejores fondos dentro de su categoría, no es de extrañar que se haya ganado las cinco estrellas Morningstar. Un apunte más sobre este fondo es que una de sus mayores posiciones de cartera se encuentra en Berkshire Hathaway, el holding de inversión presidido por Warren Buffett.

Allianz Dynamic Multi Asset Strategy 50 RT EUR

En esta ocasión hemos seleccionado un fondo de inversión mixto moderado. Otro fondo con una estrategia orientada al largo plazo (en consonancia con nuestros intereses). En aras de la armonía en nuestra estrategia.

El fondo invierte en activos de renta variable global (de todos los mercados mundiales) y títulos de renta fija europeos. Su objetivo es obtener un rendimiento comparable a una cartera equilibrada al 50% entre renta fija y renta variable.

Este fondo de inversión no tiene nada que envidiar en cuanto a rentabilidad a los que hemos estado observando, a pesar de estar en la categoría de “moderados”. Presenta una tasa de retorno anualizada de un 7,24% en los últimos 10 años.

Renta variable europea de alto dividendo

La renta variable no puede faltar en nuestra estrategia; puesto que se ha demostrado que este el producto que mejor funciona en el largo plazo. Ahora bien, necesitamos una determinada táctica para esta sección, invertir en fondos con una estrategia de renta variable que tenga estabilidad.

Hemos considerado que la mejor táctica (o “subestrategia”) para esta sección es la categoría de fondos de renta variable europea de alto dividendo. Táctica sencilla y sólida.

Threadneedle Pan European Equity Dividend Fund Z Income EUR

Este fondo construye su cartera en base a compañías europeas o aquellas que presenten una actividad significativa en Europa. En comunión con los fondos de su categoría, su política de inversión está orientada a seleccionar activos con un alto potencial para pagar dividendos (superiores a la media).

Hasta una tercera parte del fondo puede ser invertida en otros activos, en pro de una mayor diversificación.

La rentabilidad anualizada en los últimos diez años que nos presenta este fondo es de un 7,72%.

JP Morgan Europe Strategic Dividend Fund D

Estabilidad, esa es la palabra exacta. Este es el motivo que nos lleva a seleccionar este fondo. A pesar de ser renta variable, una de las gestoras con mayor prestigio como es JP Morgan y una estrategia tan sencilla como eficaz. Nos referimos a la estrategia de inversión en títulos de renta variable de compañías europeas con alta rentabilidad; con el fin de obtener rendimientos orientados al largo plazo. Es ideal para nuestra estrategia de dónde invertir 100.000 euros.

El fondo tiene una tasa de rentabilidad anualizada en los últimos 10 años de un 6,25%. Suficiente para cumplir con nuestro objetivo de rentabilidad marcado.

Conclusiones

No es necesario aburrir al lector con la tasa de rentabilidad media que obtendremos con esta composición de cartera instrumentada en fondos de inversión; puesto que todos los fondos superan el objetivo de rentabilidad (6%).

El motivo de buscar fondos con una rentabilidad superior al objetivo no es otro que aplicar otro margen más de seguridad, dado que los rendimientos pasados no garantizan los rendimientos futuros.

En segundo orden, la fluctuación de la rentabilidad de los fondos tampoco nos debería preocupar en exceso. Debido a que tenemos nuestra estrategia dividida en tres secciones, y dos fondos dentro de cada sección, se encuentra suficientemente diversificada.

Esto supone que en caso de que uno de los instrumentos no alcance el umbral mínimo de rentabilidad anualizada, siempre podrá compensarse con la rentabilidad extra obtenida por los demás.

Además de esto, el tener la inversión realizada a través de fondos de inversión, siempre podremos ajustarla de forma fácil y sin coste; rotando capital de un fondo a otro, o de una sección a otra, en función de las condiciones externas y la evolución de cada uno de los fondos que componen nuestra cesta.

De este modo, tenemos una estrategia equilibrada (bien diversificada), flexible (con la liquidez y la facilidad de ajuste y rotación), pero su la vez con este toque de rentabilidad extra sin llegar a ser excesivamente agresivos.

Una buena forma de gestionar el patrimonio para aquellos que se preguntan dónde invertir 100.000 euros.

No sabes invertir y lo sabes
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Economista y PDD por el IESE. En 1995 constituí una empresa pionera en España para la implantación de Internet en empresas, y siempre he trabajado desde este campo para ofrecer soluciones innovadoras a través de la red. Me interesa cómo la gente usa Internet para relacionarse y el cambio que ha supuesto en el mundo, así como el SEO, el Lean Start up y cómo se pueden lograr servicios masivos e innovadores con costes contenidos en situaciones de grandes economías de escala. Estoy acostumbrado a constituir y liderar en equipos de alto rendimiento en entornos competitivos, internacionales, multidisciplinares, competitivos, innovadores y complejos, donde la rentabilidad, durabilidad, rapidez de respuesta y adaptación al cambio constituyen factores claves en la consecución de resultados para el resto de accionistas.
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