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Inversiones seguras para ahorradores
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¿Es posible buscar una inversión que exenta de riesgos?

Esta es una de las preguntas que los ahorradores se llevan haciendo desde tiempos inmemoriales.

La respuesta por desgracia es negativa, aunque no del todo. Existe un producto que se acerca bastante, pero no se puede considerar seguro al 100%. No se trata de productos financieros cómo los depósitos a plazo, a pesar de ser presentados como inversiones seguras, tienen mayores riesgos de lo que se puede pensar.

No existe el activo perfecto. Sin embargo, vamos a sumergirnos en el mundo de los riesgos para entender que se pueden controlar y reducir. A lo largo de estas líneas el ahorrador comprenderá cómo puede colocar su dinero con el menor riesgo posible.

Una inversión tiene tres factores que debemos valorar siempre: rentabilidad, riesgo y liquidez. Cuando decimos que no existe el activo perfecto, nos referimos que se debe renunciar a uno de estos tres factores en beneficio de otro.

¿Son los depósitos a plazo fijo inversiones seguras?

Puede que se presenten los depósitos a plazo como inversiones seguras. Pero nada más lejos de la realidad.

Lo que tienen estos productos es ausencia de un riesgo que se conoce como “riesgo de mercado”. Ofrecen un interés fijo y a su vez es un producto que no cotiza en un mercado, por consiguiente su valoración no fluctúa.

Sin embargo presenta una serie de riesgos ocultos los cuales hacen de los depósitos un producto incluso más arriesgado que otros activos.

Vamos a desmontar el mito.

El riesgo de inflación

El primer riesgo al que nos enfrentamos es el riesgo de inflación. Este riesgo es consecuencia de la pérdida del poder adquisitivo como consecuencia de los aumentos en los precios.

Al igual que el dinero tiene menos valor debido a la inflación, nuestras inversiones también lo pierden. Se debe conocer la tasa de inflación del país en el cual se reside.

Si restamos a la rentabilidad obtenida por la inversión la tasa de inflación en el mismo período de tiempo (mensual, trimestral o anual) obtendremos la “rentabilidad real” de la inversión. Siempre se deben buscar rentabilidades superiores a la tasa de inflación. De lo contrario estamos perdiendo dinero.

Productos como los depósitos a plazo ofrecen rentabilidades muy ajustadas a la inflación. Actualmente la rentabilidad media de los mejores depósitos bancarios es de un 1,19% (mientras que la tasa de variación anual de la inflación en España se sitúa en un 1,6% en el momento que se suscriben estas líneas).

Simplemente con esta rentabilidad (que no todos llegan a ofrecer y que además nos pedirán vinculaciones) se está obteniendo una rentabilidad real negativa. Estamos perdiendo dinero.

Por si esto fuese poco, hay perspectivas de que la inflación repunte. Si firmásemos un depósito a 2 años o más, es posible que seamos víctimas de una subida inflacionaria que dejará nuestra rentabilidad real en negativo.

Lo peor de todo es que no tendremos forma de deshacer la inversión, a no ser que sea con una penalización que minará la rentabilidad. Esto es lo que vamos a tratar en el siguiente apartado.

El riesgo de liquidez

Llamamos liquidez de un activo a la facilidad para transformarlo en dinero. Es decir, deshacer la inversión.

En ocasiones no se encuentra un comprador en el mercado secundario y es necesario bajar el precio de dicho activo para conseguir venderlo. Otras veces firmamos un contrato e inmovilizamos el capital (como ocurre con los depósitos a plazo) perdiendo de esta manera la oportunidad de una mejor inversión en caso de que las condiciones económicas y de mercado cambien.

Si por ejemplo firmamos un depósito a 5 años y a mediados del año que viene se produce una subida de tipos de interés, estamos perdiendo la oportunidad de conseguir intereses más altos por nuestros ahorros. El dinero que podíamos percibir y que no percibimos se conoce como “coste de oportunidad” y es un concepto importante en economía y finanzas.

Las acciones por ejemplo son productos con una alta liquidez, es posible encontrar tanto comprador como vendedor en un breve período y a un precio similar del que cotiza cuando decidimos comprar o vender. Esto es posible gracias a que existe un mercado secundario organizado (la Bolsa de Valores). A pesar de ello, algunas acciones no son tan líquidas, pero en general podemos encontrar contrapartida sin muchos problemas. Con los bonos sucede exactamente lo mismo.

Pero existe un producto más líquido todavía para lograr inversiones seguras: Los fondos de inversión. Cuando deseemos podemos comprar o vender participaciones, debido a que es la propia sociedad gestora del fondo la que actúa como contraparte (vende cuando queremos comprar y compra cuando queremos vender) garantizándonos de esta forma una total liquidez.

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Otros riesgos más visibles

No son los riesgos de inflación que nos exige una rentabilidad mínima. Tampoco es el riesgo de liquidez, que en la mayoría de las veces pasa desapercibido. Lo que de verdad nos hace notar a una inversión como segura es que presenta un menor “riesgo de crédito” o “riesgo de contraparte”, pero sobre todo un menor “riesgo de mercado”.

El riesgo de crédito

El riesgo de crédito hace referencia al cumplimiento de las obligaciones de pago del emisor y depende en gran medida de su solvencia. Por ello las emisiones de deuda tienen una calificación crediticia que les otorgan agencias independientes (la más alta es la AAA).

Si tenemos la precaución de invertir nuestro dinero en activos emitidos por entidades sólidas y con buena calificación crediticia este riesgo puede ser fácilmente subsanable.

La renta variable no tiene plazo de vencimiento, tan sólo se puede deshacer la inversión mediante la venta en un mercado secundario (la Bolsa). Sin embargo, sí que existe un riesgo de que la compañía emisora (la empresa) quiebre o suspenda el pago de dividendos.

El riesgo de mercado

Es la posibilidad de que un activo pierda valor como consecuencia de la fluctuación o variación de su precio en el mercado.

Para controlar el riesgo de mercado se utiliza el concepto de volatilidad (la variación de los precios con respecto a su media).

La volatilidad no sólo mide el riesgo, sino que también marca la revalorización que puede alcanzar el activo (es la variación de los precios, tanto positiva como negativa). Una prueba más de que riesgo y rentabilidad son dos conceptos indisolubles.

Para hacernos una idea de la interpretación del riesgo en cuanto a la volatilidad se utilizan unos baremos orientativos:

  • Volatilidad menor de un 2%= Riesgo bajo
  • Volatilidad entre el 2% y el 8%=Riesgo medio
  • Volatilidad entre el 8% y el 20%= Riesgo alto
  • Volatilidad mayor del 20%= Riesgo muy alto

Reducir el riesgo

Tanto el riesgo de crédito como el riesgo de mercado se pueden reducir. Para ello se utiliza la diversificación de la cartera. que permiten acercarse a las inversiones seguras.

Por un lado, el tener las inversiones repartidas entre distintos activos con una calificación aceptable reduce el riesgo de entrar en pérdidas si uno de ellos incumple sus obligaciones de pago.

Si se produce el impago o el riesgo de crédito se materializa, la rentabilidad obtenida será menor, pero las pérdidas ocasionadas serán amortiguadas por el resto de los activos y no daremos lugar a pérdida alguna.

Por otra parte, si realizamos una correcta diversificación entre activos que presenten correlaciones inversas y distintas volatilidades podemos adaptar la inversión al riesgo de mercado deseado.

NOTA: Una correlación directa (correlación positiva) se da cuando las condiciones de mercado afectan a dos activos de igual forma, si son favorables a uno lo serán para el otro y ambos se moverán en el mismo sentido en cuanto a su cotización. La correlación negativa o inversa se produce cuando las condiciones de mercado favorecen a un activo y a la vez perjudican a otro, por consiguiente mientras uno se revaloriza el otro se deprecia. Los activos pueden tener una correlación positiva, negativa o estar totalmente descorrelacionados. Las correlaciones entre activos tienen distintos grados.

Desde siempre la renta variable (acciones) ha tenido generalmente una volatilidad mayor que la renta fija (bonos, obligaciones, letras del tesoro, pagarés de empresa, etc.).

Cuando se da la noticia de que la Bolsa ha caído un porcentaje elevado, ponen en duda la seguridad de dicho mercado. Percibimos a la renta variable como un producto inseguro. La renta fija no suele tener un riesgo de mercado tan alto (aunque no está exenta). Sin embargo la noticia de una caída importante de la Bolsa presupone que:

  1. El inversor entró en el mercado cuando estaba en el momento más álgido y vende en el punto más bajo. Esto normalmente no suele ser así, y mucho menos cuando la inversión la realiza un gestor profesional.
  2. No se tienen en cuenta los dividendos ofrecidos y que hacen que la rentabilidad total de la renta variable sea mayor que tan solamente la variación de su precio en el mercado.
  3. Se está refiriendo al mercado en concreto a través de un índice. Nuestra cartera puede estar más o menos correlacionada con dicho índice. Podemos tener valores que no se deprecien tanto y otros activos que tengan una correlación inversa a la renta variable (como el oro, por ejemplo). Además de acciones en otros mercados dónde la caída no se produzca o sea menos pronunciada. Todo esto sirve de colchón para moderar el daño que pueda hacer la caída de mercado y no sufrir pérdida.

El producto clave para inversiones seguras

La forma de reducir tanto el riesgo de crédito cómo el riesgo de mercado es a través de la diversificación y los productos que ofrecen tal característica por naturaleza son los fondos de inversión. Son la diversificación convertida en un instrumento financiero.

Son gestionados por profesionales que construyen una cartera de activos según una política inversora determinada. En otras palabras, gestores profesionales que controlan el riesgo mediante herramientas y conocimientos de diversificación.

Si tenemos en cuenta todo lo visto hasta ahora (liquidez, diversificación, gestión profesional y una rentabilidad que supere la inflación), sin duda los productos más completos que existen en cuanto al equilibrio entre rentabilidad, riesgo y liquidez son los fondos de inversión.

Pero dentro de ellos existen multitud de estrategias y multitud de combinaciones de carteras. También multitud de categorías de fondos con distintos niveles de riesgo.

Como lo que aquí estamos tratando son las inversiones seguras para ahorradores, veremos ejemplos de los fondos más conservadores (con un nivel de riesgo mínimo) cuya rentabilidad supere la inflación.

En busca del producto perfecto para ahorradores

Podríamos tratar a los fondos que ofrecen una cartera diversificada de renta fija, en especial en activos de renta fija a corto plazo (también fondos de activos del mercado monetario).

Los productos de renta fija son bastantes más seguros que los de renta variable debido a que tienen una volatilidad menor y que los intereses no varían durante toda la emisión (los dividendos son variables). La renta fija a corto plazo bien diversificada y con una calificación crediticia alta apenas tiene riesgo (la Deuda Pública se considera un activo libre de riesgo).

Sin embargo, tenemos el mismo problema que con los depósitos. La renta fija a corto plazo ofrece rendimientos muy ajustados a la inflación, a veces no la supera, hasta que finalmente se ajusta. Así pues será preciso combinarla con otros activos con mayor riesgo de crédito o mayor volatilidad. También utilizar renta fija a más largo plazo es más sensible a la inflación y los tipos de interés. Por ello ofrece un mayor rendimiento.

Ahora bien, ¿si los fondos de inversión de renta fija a corto plazo ofrecen rentabilidades muy ajustadas a la inflación, qué ganamos con respecto a los depósitos  a plazo?

La respuesta es muy sencilla: ganamos liquidez. Capacidad de maniobra para gestionar nuestros ahorros y salir del mercado ante un repunte inflacionario.

Podríamos considerar como la inversión más segura a los fondos de inversión garantizados, ya que elimina el riesgo de mercado, garantizando una rentabilidad (existe una garantía de un tercero).

Los fondos de inversión garantizados pueden que sea la solución para los ahorradores que buscan seguridad, siempre que se tenga presente la rentabilidad y el riesgo de subidas de inflación.  Por lo demás, es posible obtener rentabilidades sin otro tipo de riesgo, excepto que se pierde la liquidez como consecuencia de la garantía.

Como se observa no existe el producto perfecto. Rentabilidad, riesgo y liquidez son las tres esquinas del triángulo de nuestra inversión. Debemos buscar un equilibrio entre ellas. Aún así, dada la pérdida de liquidez, es preferible que sea en aras de una rentabilidad mayor, no un 1,19%.

Por ejemplo, el BBVA Ahorro Garantía FI nos ofrece una TAE del 3,25% (si se suscribió en el momento de inicio de la garantía).

Otra opción es definir bien la volatilidad máxima que estamos dispuestos a soportar como posible pérdida.

Vamos a ver un ejemplo:

Un fondo de renta fija global que presenta una volatilidad anual de un 2,02% (entraría dentro de la volatilidad de riesgo medio, pero los baremos son orientativos y está justo en la frontera del 2%); mientras que ha obtenido una rentabilidad acumulada en los últimos 3 años de un 7,29% y de un 19,15% acumulado en los últimos 5 años.

Este fondo existe. Se trata del Euro Credit Plus I Cap Eur, de AXA World Funds. Este fondo invierte en obligaciones de tipo fijo y variable. Gestiona muy activamente el riesgo de la cartera invirtiendo en una amplia gama de obligaciones, tanto de emisores públicos como privados dentro de los países de la OCDE. Dos tercios de los activos están denominados en euros. Tiene un tope de un 30% del total de la cartera para invertir en renta fija con una calificación crediticia que se considera especulativa.

Con una volatilidad (riesgo) que no nos presione financieramente ni psicológicamente podríamos obtener una buena rentabilidad y absoluta liquidez. Asumir un pequeño riesgo no es tan terrible, si se controla y se gestiona bien.

Conclusiones sobre las inversiones seguras

No existen las inversiones sin riesgo.

Invertir implica que se debe asumir un riesgo y la rentabilidad potencial debe estar asociada al mismo. Es absurdo asumir más riesgo si no se espera una mayor rentabilidad.

Aunque nos presenten productos que a priori puedan parecer libres de riesgos, siempre existen  riesgos ocultos. Nuestras inversiones deben buscar siempre superar la inflación.

En cualquier caso, el riesgo se puede medir, controlar y reducir hasta niveles que se puedan asumir. Invertir no tiene que ser una tarea estresante siempre y cuando el riesgo esté bajo control.

Una correcta diversificación y una gestión profesional nos ayudan mucho a invertir con un riesgo controlado. Si a esto le sumamos la ausencia de riesgo de liquidez y una rentabilidad más que aceptable, entendemos que el producto más seguro son los fondos de inversión combinados con las ventajas de los robo advisor.

Dentro de ellos tenemos los fondos garantizados, los cuales nos ofrecen una garantía de rentabilidad, en detrimento de la liquidez. No obstante, puestos a renunciar a la liquidez, debe ser en aras de una rentabilidad que nos proteja contra una subida de inflacionaria.

Pueden ser el producto más seguro que existe en el mercado, si entendemos por seguridad la “ausencia de riesgo de mercado”.

Si necesitas asesoramiento para lograr inversiones seguras, podemos ayudarte.

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Economista y PDD por el IESE. En 1995 constituí una empresa pionera en España para la implantación de Internet en empresas, y siempre he trabajado desde este campo para ofrecer soluciones innovadoras a través de la red. Me interesa cómo la gente usa Internet para relacionarse y el cambio que ha supuesto en el mundo, así como el SEO, el Lean Start up y cómo se pueden lograr servicios masivos e innovadores con costes contenidos en situaciones de grandes economías de escala. Estoy acostumbrado a constituir y liderar en equipos de alto rendimiento en entornos competitivos, internacionales, multidisciplinares, competitivos, innovadores y complejos, donde la rentabilidad, durabilidad, rapidez de respuesta y adaptación al cambio constituyen factores claves en la consecución de resultados para el resto de accionistas.
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