¿Qué es lo mejor que se puede hacer cuando los mercados caen? (Una pista para la respuesta: nada)
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Con la tensión recientemente inyectada en los mercados gracias a los movimientos del presidente Donald Trump y las negociaciones comerciales que mantiene con China, se auguran cambios que podrían revertir la tendencia que llevaban los mercados desde principios de año.

Antes de ceder ante la duda o el pánico y rebajar su exposición a los mercados o directamente saliendo de los mismos, presentamos una recomendación a contracorriente: respirar hondo y mantener la calma.

¿Qué implica una caída del mercado de valores?

Desde la crisis, tenemos el temor de fondo a la irrupción de una nueva recesión global, pero con el paso de los meses, se ha revelado que podría tomar la forma de una desaceleración económica. El papel de los bancos centrales y la reserva federal ha sido clave, alejando nuevas subidas de tipos, han comprometidos sus esfuerzos con la economía para paliar posibles signos de debilidad.

A la espera de un acuerdo comercial entre Estados Unidos y China, los mercados podrían caer entre un 5% y un 7% o corregirse mucho más en caso de rotura de negociaciones o desacuerdo. Esa casi certeza haría que cualquiera se sintiese incómodo de forma instantánea.

Sabiendo que esta circunstancia, que escapa del control de los mercados, los puede arrastrar irremisiblemente, es motivo de preocupación constante para muchos inversores.

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Poniéndose en lo peor

Los gestores profesionales advierten que los mercados han subido mucho a lo largo de este año y recuerdan que no ha cambiado el escenario base de desaceleración económica global, así que la caída puntual podría ser un movimiento considerado hasta saludable, de autoajuste del mercado.

La volatilidad esporádica o reciente rara vez afecta a los rendimientos de las inversiones a largo plazo, ya que los mercados llevan años confirmando tendencias de aumento si se comparan por periodos de tiempo más amplios.

Lo habitual es que al final de la semana, los mercados empiecen a mostrar los primeros síntomas de estabilización y recuperación.

A nadie le gustan las sorpresas y más si son en forma de caída. Sin embargo, la clave de una estrategia a largo plazo implica soportar los riesgos asociados. Precisamente estos riesgos son el motivo por el cual las acciones suben en promedio a largo plazo y, en última instancia, lo recompensan con los retornos de inversión. Se trata de equilibrar su riesgo y su recompensa para que a largo plazo su riqueza general esté en constante crecimiento.

¿Qué hacer?

La respuesta la intuíamos al principio: nada. La venta de acciones y el retorno al mercado solo cuando las cosas se calman es emocional. No es racional. Los datos y las estadísticas han demostrado una y otra vez que siempre podemos superar las caídas y las recesiones con éxito.

Sacar el dinero anticipándote a una desaceleración del mercado plantea otra cuestión complementaria: ¿cuándo es el mejor momento para volver? Mientras permaneces al margen de los mercados, para bien o para mal, estás perdiendo un beneficio potencial en el horizonte con la esperanza de capear un temporal concreto y puntual.

La segunda clave para la tranquilidad es disponer de una cartera diversificada. En Fondos abogamos por carteras de inversión en compañías e índices nacionales e internacionales para soslayar el sesgo interno y aprovechar mercados extranjeros, nuevos o emergentes, más permeables a posibles caídas o directamente ajenos a ellas.

La inversión pasiva como estrategia ganadora

La inversión pasiva se basa en el supuesto de que los mercados crecerán a largo plazo, lo que es un supuesto seguro ya que las economías globales han aumentado constantemente en valor en las últimas décadas. Y se espera que esta tendencia continúe. Las estadísticas hablan por sí solas.

Al invertir de forma pasiva, estás siguiendo el movimiento de todo el mercado en lugar de unas pocas acciones. Mientras el mercado entero crezca con el tiempo, tu riqueza se acumulará. Máxime si se incluyen varias empresas, mercados e índices en una cartera diversificada.

No te harás millonario de la noche a la mañana, pero te permite asumir riesgos lentos, constantes y calculados, respecto a lo que representa una salida y entrada del mercado con el cronómetro en la mano (y no hemos hablado de costes de transacción, que menoscaban aún más las posibles ganancias).

Los inversores que invierten pasivamente no buscan superar el mercado; más bien, están buscando construir su riqueza con el tiempo. Entonces, si esto es lo que estás buscando, nuestro consejo es ignorar los titulares de las noticias y concentrarse en el futuro. Sabemos que puede ser emocional, pero ten la seguridad de que el dinero estará a buen recaudo a largo plazo.

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Economista y PDD por el IESE. En 1995 constituí una empresa pionera en España para la implantación de Internet en empresas, y siempre he trabajado desde este campo para ofrecer soluciones innovadoras a través de la red. Me interesa cómo la gente usa Internet para relacionarse y el cambio que ha supuesto en el mundo, así como el SEO, el Lean Start up y cómo se pueden lograr servicios masivos e innovadores con costes contenidos en situaciones de grandes economías de escala. Estoy acostumbrado a constituir y liderar en equipos de alto rendimiento en entornos competitivos, internacionales, multidisciplinares, competitivos, innovadores y complejos, donde la rentabilidad, durabilidad, rapidez de respuesta y adaptación al cambio constituyen factores claves en la consecución de resultados para el resto de accionistas.
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