Mejores inversiones – Análisis para saber detectarlas
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¿Cómo podemos marcar una política de análisis para detectar las mejores inversiones? En este texto te lo mostramos con algunos ejemplos…

Una estrategia de inversión no debe ser una tarea complicada. Aunque podríamos llegar a un nivel de complejidad mucho mayor. De cualquier forma, para realizar un análisis con fines de detectar las mejores inversiones, tan sólo se debe seguir un principio básico: Aplicar el sentido común.

En palabras de Warren Buffett:

“Si el cálculo y el álgebra fuesen imprescindibles para ser un buen inversor, tendría que volver a ser repartidor de periódicos”

Veamos ahora en qué se basa este análisis. Se trata de comenzar por los aspectos más generales de la macroeconomía para ir bajando hasta los activos con mayor potencial (lo que se denomina análisis “Top Down”). No obstante, la parte más ardua del trabajo y que mayores conocimientos exige puede ahorrarse. También hablaremos de eso.

Análisis de la coyuntura económica

La evolución de la economía incide de una forma considerable en la rentabilidad y el riesgo de nuestras inversiones. Realizar una inversión sin conocer el estado ni la marcha de la economía en general se puede equiparar a emprender un viaje turístico sin preocuparse de comprobar el clima que habrá en el lugar de destino.

De este modo, existen una serie de indicadores de coyuntura económica que nos ayudan a interpretar lo que acontece en el entorno económico.

Producto Interior Bruto

Cuestiones tales como el crecimiento económico se miden a través del Producto Interior Bruto (PIB).  Nos indicarán si las empresas producirán más y se esperarán mayores beneficios, que se pueden traducir en mayores dividendos y por lo tanto alzas en el mercado bursátil.

Un mayor crecimiento también implica una mayor inversión en bienes de equipo por parte de las empresas.

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Inflación

Por otra parte, un crecimiento agudo y continuado produce una subida inflacionaria. La inflación no es mala por sí misma. Lo que es perjudicial es que se descontrole hasta niveles no esperados.

El objetivo de los principales bancos centrales es que los precios aumenten a tasas anuales cercanas al 2%. Este nivel inflacionario sirve como estímulo económico y es fácilmente controlable.

Si la inflación aumenta, la renta fija se ve dañada. Si a los porcentajes de rendimiento que nos ofrecen estos activos le descontamos la tasa inflacionaria, dará como resultado la rentabilidad real obtenida. Por consiguiente cuanto mayor sea la inflación, la renta fija será menos rentable en términos reales.

La renta variable es menos sensible a la inflación debido a que las acciones son participaciones en empresas que tienen activos reales. Aún así, puede producir menores ventas. Dependiendo qué sector o que empresa en particular se trate se verá más o menos afectada por la inflación.

Tipos de interés

Por otra parte, para controlar la inflación, una de las herramientas que tienen los bancos centrales es la alteración de los tipos de interés oficiales a corto plazo. Esto tiene como repercusión directa una mayor o menor liquidez en los mercados.

Como consecuencia de un aumento o disminución de los tipos de interés a corto plazo, se ajustan los tipos a largo plazo y afecta a todo el sistema de crédito. Incluidos los rendimientos de las inversiones.

Si los tipos de interés disminuyen, aumentará el crédito y las inversiones por parte de las empresas, contribuyendo al crecimiento económico. Esta medida suele emplearse cuando la economía se estanca o en épocas de recesión.

En el extremo opuesto, cuando la economía se está sobrecalentando y la inflación comienza a descontrolarse, los bancos centrales drenan dinero a través del encarecimiento del crédito. Para ello suben los tipos de interés oficiales.

Otros indicadores

A grosso modo hemos visto los indicadores económicos básicos para comenzar a analizar las mejores inversiones.

Aunque a estos indicadores deberíamos sumarle los niveles de renta (a través de la tasa de empleo y las subidas salariales de la población); la evolución del gasto público y la presión fiscal; el comercio exterior (a través de la balanza de pagos) y otras cuestiones; y no hay que olvidar el tipo de cambio de la correspondiente divisa.

Ejemplos reales

Si nos detenemos en la economía de Estados Unidos, observamos que están en pleno programa de subida de tipos de interés. Incluso se especula con una alteración en dicho programa para tornarlo más agresivo.

Si prestamos atención a los niveles de empleo (se considera que están en pleno empleo, la tasa de desempleo en diciembre de 2017 es de un 4,1%), se entiende que pueden presionar al alza la inflación, que ya se encuentra en el 2,4% según los datos de marzo de 2018 (superior al objetivo del 2%).

A todo ello hay que sumarle la reciente rebaja fiscal (que supondrá mayor consumo e inversión; y de nuevo presionando al alza a la inflación), el crecimiento previsto para 2018 que se ha elevado del 2,3% al 2,7% (según el Fondo Monetario Internacional); podemos llegar a la conclusión de que el programa de subidas de tipos está más que justificado. Incluso no sería descabellado pensar en nuevas subidas, alterando el programa, debido a que la economía corre riesgo de sobrecalentarse.

El efecto se puede notar en el ambiente, los rendimientos del los Bonos del Tesoro de Estados Unidos a 10 años se han situado recientemente en el 3% (tras la última subida de tipos). El dinero procedente de las inversiones en renta variable comienza a canalizarse hacia la renta fija. Este efecto es común y está produciendo una corrección severa en los mercados bursátiles.

Este escenario, a su vez, crea incertidumbre y sensibilidad en las Bolsas de todo el mundo. La volatilidad se contagia a Europa. Sin embargo en el viejo continente el panorama es distinto.

En Europa seguimos con tipos de interés muy bajos y una inflación que todavía no está consolidada (tasa interanual del 1,3% en abril de 2018).

Se esperan unos buenos beneficios empresariales como consecuencia de este entorno, en el que el Banco Central Europeo ha inundado los mercados de liquidez para alejar el fantasma de la deflación tras la reciente crisis (la deflación es tan perjudicial para la economía como la inflación descontrolada).

En la actualidad múltiples analistas de determinadas firmas, como por ejemplo Renta 4, recomiendan como mejores inversiones la renta variable europea. Tras realizar un pequeño análisis de la coyuntura económica, vemos que es lógico su punto de vista. El Euostoxx 50 está en una tendencia estructural alcista.

En cualquier caso, aún puede haber volatilidad este año para la renta variable a nivel global, puede que sea consecuencia de la mencionada corrección en Wall Street. La tendencia alcista de las bolsas europeas sigue en vigor, aunque es posible que corrijan todavía un tramo en el corto plazo. Puede ser una buena oportunidad para sobreponderar a precios más bajos.

En cuanto a la renta fija, no hay que perder de vista los valores de Tío Sam. Sin embargo, si los tipos de interés suben, las nuevas emisiones de Bonos del Tesoro subirán también su rentabilidad y los ya emitidos bajarán de valor en el mercado secundario. Conviene esperar hasta que sean más rentables. Podemos en tal caso invertir en bonos de poca duración.

Algunos recomiendan los bonos de las economías emergentes, puesto que  ofrecen buenos rendimientos. En este escenario de tipos de interés bajos en Europa, hay que jugar un poco con el riesgo de crédito para conseguir algo más de rentabilidad.

Análisis sectorial

Una vez realizado un pequeño análisis macroeconómico y determinar qué tipo de instrumentos son los mejores para invertir según el panorama. El siguiente paso es bajar un escalón más en el análisis “Top Down” hasta determinar qué sectores de la economía pueden ser los que ofrezcan mejores inversiones.

Tanto si invertimos en renta variable (acciones de empresas) como en renta fija (a través de deuda privada, tales como bonos corporativos), deberemos tener presente cuáles son los tipos de industrias que mejor se comportan ante un determinado panorama macroeconómico.

No todos los sectores reaccionan igual según sea la coyuntura económica y sus características internas. Existen sectores que se mueven con los ciclos económicos, otros sin embargo son defensivos y no se ven muy perjudicados ante las recesiones. También los hay en pleno crecimiento y ante un buen entorno económico proporcionarán muy buenas rentabilidades.

Por ejemplo, en épocas de recesión económica, los productos de consumo básico (las industrias más básicas) y el sector farmacéutico se mantendrán estables. Son los llamados sectores defensivos.

En épocas de plena expansión los sectores cíclicos, como las telecomunicaciones, la tecnología y otros productos de consumo no básico (consumo discrecional) crecen rápidamente.

Economía en última fase de la recuperación

Cuando la economía se está recuperando, la inflación comienza a repuntar y los bancos centrales comienzan a cambiar su discurso hacia una subida de tipos de interés, sectores tales como el financiero, el transporte y la energía ofrecen buenas alternativas de inversión. Este es el caso de la renta variable europea en la actualidad.

La inflación está subiendo, pero no está estable todavía. Sin embargo se espera crecimiento económico, provocando que la recuperación se consume del todo.

El Banco Central Europeo (BCE), que no sólo ha mantenido los tipos de interés en mínimos históricos (0% es el tipo de interés oficial a corto plazo del BCE), sino que ha inundado la economía de dinero con un largo programa de compra de activos de deuda pública; comienza a retirar dicho programa y, aunque la subida de tipos no se espera a corto plazo, se habla ya de que llegará en un futuro no muy lejano.

Lo lógico es que los mercados comienzan a descontar los efectos de este escenario. El sector bancario aumentará su margen financiero al existir unos tipos de interés más altos. Otros sectores que dependen mucho del crédito se verán afectados, pero esto ya sucederá cuando los tipos de interés se sitúen en tasas algo más altas.

Para concluir el análisis sectorial. Diremos que el análisis de un sector puede ser completado atendiendo sus características propias, para ello se recurre a “las cinco fuerzas de Porter”:

  1. Poder de negociación de los Compradores o Clientes.
  2. Poder de negociación de los Proveedores o Vendedores.
  3. Amenaza de nuevos competidores entrantes.
  4. Amenaza de productos sustitutos.
  5. Rivalidad entre los competidores.

Si respondemos a estas cuestiones, realizando un esquema de cómo se encuentra el sector, podremos determinar su fortaleza o debilidad interna. Se trata de un análisis sectorial atendiendo a las condiciones del micro entorno.

Configuración de una cartera

Una vez realizado este análisis, el inversor se encuentra totalmente preparado para hacerse una idea de qué política es la que mejor puede brindarle las mejores inversiones. Pero aquí no acaba el trabajo.

Es momento de configurar una cartera con activos individuales. En los cuales se deberá tener en cuenta la diversificación entre tipos de activos, porcentaje de renta fija y renta variable, duración, nivel de riesgo, capitalizaciones bursátiles, localizaciones geográficas y sectores de entre los seleccionados como los más aptos.

Este es el trabajo realmente difícil a la hora de invertir. Ahora se trata de analizar cada uno de los activos individuales y determinar si son una buena alternativa de inversión.

No únicamente eso, deberemos combinarlos de tal modo que encajen en una cartera de inversión bien equilibrada y que presente un nivel de riesgo adaptado a nuestro perfil inversor. La cartera al final es un todo, funciona como una inversión con personalidad propia, su propio riesgo y su propia rentabilidad. No es una simple agregación de activos. Hay que tener en cuenta las correlaciones entre los activos y la cantidad de los mismos a incluir.

La buena noticia es que este trabajo no es necesario abordarlo. Una vez se tiene conocimiento de cuál es nuestro nivel de riesgo y qué política es la que ofrece las mejores inversiones, podemos dejar estas tareas para un gestor profesional.

Un fondo de inversión que encaje con las premisas definidas, que sin duda existirá (existen tantos fondos de inversión como políticas y estrategias de inversión existen), obtendremos una cartera bien construida y equilibrada. Diversificada y gestionada por un profesional.

No es necesario complicar más el análisis para encontrar las mejores inversiones, con tener un conocimiento mínimo de la coyuntura económica, el área geográfica, nuestro perfil de riesgo y, en menor medida, los sectores más propensos a crecer es más que suficiente.

Ejemplos reales

A lo largo de estas líneas hemos visto cómo definir un análisis para detectar las mejores inversiones. Ahora toca completarlo con unos ejemplos de fondos de inversión:

  • M&G Emerging Markets Fund Euro: Fondo de renta fija global emergente, con una rentabilidad anualizada de un 5,96% en los últimos 5 años.
  • Janus Henderson Horizon Euroland Fund A2 EUR: Fondo de renta variable europea, centrado en empresas de gran capitalización bursátil. Una rentabilidad anualizada en los últimos 5 años de un 12%.

Existen también una gran cantidad de fondos mixtos que combinan renta fija y renta variable según diferentes estilos de inversión y perfiles de riesgo.

También es posible atender a un fondo de inversión en materias primas o empresas dedicadas al sector de las materias primas en momentos de repuntes inflacionarios. Para más información consulta este enlace sobre inversiones a corto plazo.

No sabes invertir y lo sabes
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Economista y PDD por el IESE. En 1995 constituí una empresa pionera en España para la implantación de Internet en empresas, y siempre he trabajado desde este campo para ofrecer soluciones innovadoras a través de la red. Me interesa cómo la gente usa Internet para relacionarse y el cambio que ha supuesto en el mundo, así como el SEO, el Lean Start up y cómo se pueden lograr servicios masivos e innovadores con costes contenidos en situaciones de grandes economías de escala. Estoy acostumbrado a constituir y liderar en equipos de alto rendimiento en entornos competitivos, internacionales, multidisciplinares, competitivos, innovadores y complejos, donde la rentabilidad, durabilidad, rapidez de respuesta y adaptación al cambio constituyen factores claves en la consecución de resultados para el resto de accionistas.
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