Plan de pensiones o fondo de inversión: ¿Cuál es la elección correcta para aumentar mis ahorros?
Puntuar

Si estás pensando en ahorrar, quizás debas plantearte qué es mejor, ¿plan de pensiones o fondo de inversión? Cualquier producto es válido para instrumentar la jubilación. La única diferencia es que un plan de pensiones es un producto de ahorro, mientras que un fondo de inversión es más amplio, flexible y, lo más importante, puede ser el instrumento que haga aumentar tus ahorros.

Para poder aumentar el ahorro, principalmente tendremos que prestar atención a dos factores básicos. El primero de ellos es la rentabilidad que podemos esperar. Aquí debemos distinguir entre los productos de ahorro y los productos de inversión.

Si el factor de rentabilidad hace aumentar el capital directamente (siempre superando la inflación), el otro factor trata de eliminar una barrera para que la rentabilidad no se vea mermada: Reducir el impacto fiscal.

Si todos los productos financieros tributasen de la misma forma no tendríamos que preocuparnos por estas cuestiones, pero no es el caso. Además de la inflación, debemos descontar la fiscalidad de la inversión como un coste directo, pasando a hablar de rentabilidad financiero-fiscal.

Una vez un asesor financiero dijo: “Estamos vivos; y los vivos pagan impuestos”. Es decir, el coste fiscal es ineludible. Pero puede ser minimizado mediante una planificación correcta.

Estos son los dos factores que debemos examinar para la elección de un producto que nos haga aumentar los ahorros: La rentabilidad que podemos esperar en base a los objetivos y minimizar el impacto fiscal.

Ahondando en estos dos factores, nos preguntamos lo siguiente: ¿Qué es mejor para aumentar nuestros ahorros, un plan de pensiones o un fondo de inversión?

El ahorro y la inversión para ganar rentabilidad

¿“Ahorro” o “inversión”? Aunque estos dos conceptos puedan parecer casi sinónimos, existe una sutil diferencia. ¿Cuál es la diferencia entre un producto de ahorro y otro de inversión?

El ahorro es una estrategia que está orientada a constituir un capital, principalmente mediante aportaciones periódicas.

Lógicamente debemos proteger nuestro capital, sobre todo contra la amenaza de la inflación. Por ello, la rentabilidad extra a la inflación que se pueda exigir queda en segundo plano. Rentabilizar es un objetivo de segundo orden. La principal meta es proteger el capital.

En cuanto a la inversión, podríamos considerarla un concepto más amplio. Caben más tipos de estrategias, además de las conservadoras (como la anterior). Este tipo de estrategias están encaminadas a rentabilizar, siempre de un modo controlado y acorde a un nivel de riesgo predefinido.

La inversión tiene como principal objetivo hacer crecer nuestros ahorros, una vez constituidos o a la misma vez que los vamos constituyendo (mediante una suerte de aportaciones periódicas e incluso reinvirtiendo las rentabilidades obtenidas).

Podríamos decir que la inversión puede englobar al ahorro, pero no al revés: Las estrategias de ahorro son un subsector de la inversión en sí misma. Eso sí, al ser una sección, es más rígida, encorsetada y con objetivos más concretos.

Los planes de pensiones, por su propia naturaleza, son productos enfocados para el ahorro (por supuesto, con vistas a la jubilación y otras contingencias), mientras que los fondos de inversión, como su propio nombre indica, son productos más amplios. Con mucha más flexibilidad. Útiles también para instrumentar una estrategia de ahorro a largo plazo; pero con posibilidades de ejecutar estrategias con un tinte más dinámico. Aquellas que hacen que nuestro dinero se multiplique.

New Call-to-action

La flexibilidad, capacidad y liquidez de los fondos de inversión

La flexibilidad en la construcción de carteras y de configurar políticas de inversión que presentan los fondos de inversión hacen que sus competencias a la hora de conseguir rentabilidades aumenten.

Por el contrario, los planes de pensiones son productos enfocados y diseñados exclusivamente para el largo plazo, limitando de este modo las opciones. Con una legislación distinta que, si bien trata de conseguir una mayor seguridad, producen una sobreprotección en su capacidad para producir rendimientos.

¿Significa esto que los planes de pensiones son más seguros? No tiene por qué, un fondo de inversión de renta fija puede ser más seguro que un plan de pensiones de renta variable. Pero si comparamos ambos productos dentro de una misma categoría observaremos que, para un riesgo similar, la flexibilidad y la competencia de un fondo de inversión es mayor.

Nos remitimos a datos publicados por el diario elEconomista, los cuales indican que la rentabilidad anual media de los planes de pensiones para 5 y 10 años es de tan sólo un 3,7% y un 2,7% respectivamente.

Datos que concuerdan con los estudios de Pablo Fernández (profesor de finanzas del IESE), el cual observó que la rentabilidad media los planes de pensiones españoles, en un horizonte de 15 años, se situaba en el 3,03%.

Traducido: Estas rentabilidades suelen ir poco más allá de la inflación, que habrá que descontar de las mismas para obtener la rentabilidad real. El resultado es un pobre rendimiento para los ahorros.

La inflación, en el momento de escribir el presente artículo, se encuentra situada en un 2,19%. Sin embargo, en 2007, alcanzó la cota de 4,22%.

Por lo que podemos concluir que, a pesar de que se trata de rentabilidades medias, estos productos están orientados a estrategias de corte defensivo. Dichas rentabilidades no son el mejor modo de estimular los ahorros, más bien tratan de proteger. Necesitamos un corte más dinámico para que nuestro ahorro crezca.

Como último punto, haremos mención a otra de las ventajas adicionales de los fondos de inversión sobre los planes de pensiones: La liquidez.

Mientras que los planes de pensiones son productos totalmente ilíquidos, en los que no se pueden reembolsar las aportaciones hasta que no se haya producido la contingencia que cause el derecho a ello (la jubilación, invalidez, ect.), los fondos de inversión admiten (generalmente, hay algunas excepciones) reembolsar participaciones en cualquier momento temporal de la inversión.

Si comparamos ahora ambos productos, en lo referente a los puntos expuestos, observaremos que un fondo de inversión logra optimizar mejor el ahorro, por tener una oferta adaptada a cada perfil de ahorrador (no sólo a los inversores conservadores y con una estrategia de largo plazo).

Esto es lógico si tenemos presente que los fondos son productos de inversión; y por consiguiente más amplios. Mientras que los planes de pensiones, al ser productos de ahorro, tienen objetivos más concretos, conservadores y rígidos.

La fiscalidad de los planes de pensiones

Una de las diferencias sustanciales que se encuentran entre los planes de pensiones y los fondos de inversión es la fiscalidad a la que están sujetos.

Es cierto que un plan de pensiones permite desgravar las aportaciones (con un máximo de 8.000 € o el 30% de los rendimientos del trabajo y actividades económicas que puedas tener; el menor de estos dos importes). Esto es un anzuelo fiscal. A la hora de rescatar el plan de pensiones esta ventaja se ve oscurecida.

El anzuelo hace que tengamos deducciones para constituir un ahorro (se trata de productos de ahorro), pero a la hora de reembolsar el dinero el proceso se invierte y deberemos tributar por todos los importes que hayamos invertido previamente, lo cual se sumará a los rendimientos que ya obtenemos.

Los planes de pensiones tributan como rendimientos de trabajo (no como productos de ahorro, que es lo que son). Con lo cual, si de por sí ya tenemos un tipo impositivo alto, terminaremos por pagar a la Hacienda Pública una cantidad desorbitada.

Supongamos que, a la hora de jubilarnos, tenemos una pensión de 1.200 €. Lo que supondrían unos 16.800 € anuales (se contemplan 14 pagas). Las pensiones tributan como rendimientos del trabajo en el IRPF. En otras palabras, estos 16.800 € tributan del mismo modo que tributaría la nómina de nuestro trabajo.

No vamos a entrar en materia de si se tiene o no se tiene que presentar la declaración para no aburrir al lector. Simplemente porque el propio plan de pensiones rescatado se considera como un segundo pagador y, cuando existe más de uno, se está obligado a declarar si se superan los 12.000 € (y el segundo o más pagadores superan los 1.500 € anuales). Por lo tanto, es más que probable que debas declarar cuando cobras por dos vías.

¿Cuánto declaras? Pues si tenemos en cuenta solamente la pensión que recibes y nos olvidamos del plan de pensiones, te aplicarían un 24%. Este sería el tipo impositivo según tu tramo fiscal…

Pero aquí no acaba todo. ¿A cuánto ascendería si le sumásemos los importes rescatados? Esto depende de cómo reembolses el plan de pensiones y las rentas que te ofrezca. Únicamente podemos decir que el tipo máximo es del 45%.

Resumiendo, el tipo impositivo se te puede ir hacia arriba, dado que existe una presión al alza. Puede irse del 24% al 30%, al 37% o incluso al 45%; dependiendo de a cuanto asciendan las rentas totales que percibas.

Esto se debe fundamentalmente a dos motivos:

  • Los planes de pensiones tributan como rendimientos del trabajo. Con lo cual se suman a los otros rendimientos del trabajo que percibas (la pensión por jubilación). La base imponible general (la que contempla estos rendimientos) aumenta irremediablemente. El tipo impositivo que nos aplicarán aumenta con la base imponible, según ciertos tramos.
  • La base imponible es por el total que rescatas y no solo por los rendimientos. Es decir, si rescatas una renta anual de 3.600 €, todo ese dinero íntegro se suma a la base imponible general. Esto supone una base mayor; y volvemos a presionar al alza el tipo impositivo.

Para despejar dudas, estos son los tramos y tipos impositivos que se aplican a la base imponible general:

  • De 0 € hasta los 12.450 €: 19%
  • Entre los 12.451 € y los 20.200 €: 24%
  • Entre los 20.201 y los 35.200 €: 30%
  • Entre los 35.201 y los 60.000 €: 37%
  • Más de 60.000 €: 45%

¿De verdad pensamos que aumentar el tipo impositivo es el mejor modo de hacer crecer nuestros ahorros? En todo caso habría que reducirlo, ¿no?

La fiscalidad de los fondos de inversión

Ahora vamos a ver cómo podemos reducir el coste fiscal. Para ello, lo primero que tenemos que tener presente es que los fondos de inversión no tributan como rendimientos del trabajo. ¿Qué significa esto? Pues que la base imponible general no se altera, aunque rescatemos de un solo golpe 1 millón de euros.

Los rendimientos de los fondos de inversión tributan en otra base imponible diferente, denominada “base imponible del ahorro”. Ambas bases no se suman y por lo tanto no se presiona el tipo marginal al alza.

Además de esto, los tipos impositivos de la base imponible del ahorro son menores. Veámoslos:

  • Entre 0 € y 6.000 €: 19%
  • Entre 6.001 € y 50.000 €: 21%
  • Más de 50.000 €: 23%

Por si esto fuese poco, no todo el dinero que reembolsamos de un fondo de inversión se considera base imponible, como resulta ser en los planes de pensiones. Sólo los beneficios que se hayan obtenido es lo que debemos declarar.

Mejor explicado, si invertimos 10.000 € en un fondo de inversión y obtenemos una rentabilidad acumulada de un 20% (es un suponer). Sólo ese 20% es lo que se considera como base sujeta a tributación en el momento de reembolsarlo.

Esto quiere decir que si nuestros 10.000 € han crecido hasta los 12.000 € (un 20% más), sólo se nos aplicaría un 19% y sobre los 2.000 € de diferencia.

En el supuesto que esto fuese un plan de pensiones se tributaría por los 12.000 €, que se sumarían a la base imponible general; con tipos impositivos más altos… Suponemos que a estas alturas se capta la diferencia.

Por consiguiente, uno de los mejores modos para hacer crecer nuestros ahorros es reducir el coste fiscal. A pesar de que los planes de pensiones tienen deducciones cuando realizamos las aportaciones, la peor parte está por llegar cuando decidamos reembolsarlos.

comparativa-fondos-inversion-planes-pensiones

A la hora de aumentar nuestros ahorros, debemos tener presente escoger el producto adecuado. La fiscalidad y rentabilidad ajustada al riesgo son los factores clave. La balanza se inclina hacia los fondos de inversión. Estos productos pueden perfectamente hacer las veces de un plan de pensiones, pero con todas las ventajas descritas.

No sabes invertir y lo sabes
mm
Economista y PDD por el IESE. En 1995 constituí una empresa pionera en España para la implantación de Internet en empresas, y siempre he trabajado desde este campo para ofrecer soluciones innovadoras a través de la red. Me interesa cómo la gente usa Internet para relacionarse y el cambio que ha supuesto en el mundo, así como el SEO, el Lean Start up y cómo se pueden lograr servicios masivos e innovadores con costes contenidos en situaciones de grandes economías de escala. Estoy acostumbrado a constituir y liderar en equipos de alto rendimiento en entornos competitivos, internacionales, multidisciplinares, competitivos, innovadores y complejos, donde la rentabilidad, durabilidad, rapidez de respuesta y adaptación al cambio constituyen factores claves en la consecución de resultados para el resto de accionistas.
Posts recientes

Buscar