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Un plan de ahorro es un producto financiero en su sentido estricto; pero en el sentido más amplio, incluye todo el diseño y arquitectura de nuestro patrimonio…

Debido a que nuestro sistema de la Seguridad Social se encuentra oficialmente en quiebra, según ha declarado el Tribunal de Cuentas, cada vez más se hace necesario complementar nuestra pensión de jubilación con un ahorro privado. No obstante, emprender un plan de ahorro puede tener múltiples objetivos y diversos plazos, no tiene por qué ser exclusivo de la jubilación. De hecho, pueden establecerse varios planes de ahorro paralelamente, aunque siempre teniendo presentes las prioridades de cada ahorrador. Con lo cual, los productos financieros denominados “Planes de Ahorro” son sólo un nombre comercial para un mecanismo que nos permite ahorrar: un verdadero plan de ahorro abarca un espectro mucho más amplio.

Para dar forma a nuestro ahorro sobre una buena base es necesario tener un plan, al igual que un arquitecto diseña un plano sobre el que edificará una vivienda.

Un plan de ahorro tiene esa misma finalidad: establecer el sistema, el método y los instrumentos por los cuales vamos a ahorrar, con unos objetivos definidos y un plazo temporal determinado. Se trata de un proyecto, posteriormente entrará en la fase de ejecución.

A continuación, vamos a analizar qué es exactamente un plan de ahorro, cómo se puede definir, qué beneficios tiene para el inversor y en qué productos es posible instrumentarlo.

¿Qué es un plan de ahorro?

Un plan de ahorro simplemente es una planificación de nuestra forma de ahorrar, en tiempo y forma. Implica el compromiso de destinar un porcentaje de nuestros ingresos periódicos a hacia un producto financiero (bien sea una cuenta bancaria, un plan de pensiones o un fondo de inversión) de una forma definida, metódica y estructurada. Esta sería la definición en su sentido amplio.

Ahora bien, en sentido estricto, se suelen llamar “planes de ahorro” a un tipo de productos financieros creados para un ahorro específico, con unas características propias. Posteriormente expondremos este tipo de productos.

¿Por qué es necesario destinar el dinero hacia un producto financiero de inversión para instrumentar un plan de ahorro?

Generalmente, los planes de ahorro se realizan a medio o largo plazo (también hay planes de ahorro a corto plazo, aunque no suelen ser habituales), durante todo este tiempo el dinero tiene una gran capacidad de perder valor debido al efecto de la inflación acumulada.

Si ponemos un ejemplo en el que una persona decide comenzar a ahorrar el día 31 de enero del año 2000 con vistas a su jubilación, el dinero que ha depositado valdría un 47,74% menos en enero de 2019. Durante estos 19 años, si esta persona destinó 100 euros mensuales a su plan de ahorro, el resultado es exactamente el mismo que si hubiese guardado unos 52,26 euros cada mes. Como se puede comprobar, la pérdida es enorme.

He aquí la primera regla de todo plan de ahorro y uno de los principales beneficios que tiene para el inversor: un plan de ahorro es una medida para luchar contra la inflación. Siempre se deben buscar productos financieros los cuales nos generen un rendimiento superior a la inflación.
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¿Cómo establecer un plan de ahorro?

Como todos los aspectos de las finanzas personales, el primer requisito es determinar el punto de partida: nuestra situación familiar, financiera y personal.

Abordar cuestiones básicas como la edad a la que empezamos a ahorrar, nuestro presupuesto mensual, nuestra situación fiscal, nuestras cargas familiares y financieras, etc. es el punto de partida. Posteriormente se establecerán los objetivos que pretendemos conseguir, el plazo en el que se cumplirán (no es lo mismo un plan de ahorro con vistas a la jubilación que establecer un ahorro para pagar un programa de estudios) y el nivel de riesgo que podemos tolerar.

A raíz de aquí podemos dilucidar qué cantidades podremos destinar a nuestro plan de ahorro, la rentabilidad esperada y el patrimonio final que se espera tener cuando se alcance el plazo de vencimiento.

Un plan de ahorro es mucho más que comenzar a apartar dinero y colocarlo en un producto que adopta este nombre (o parecido), puesto que puede que no sea el producto financiero más idóneo.

Para un diseño correcto de un plan de ahorro, puede ser necesaria la asistencia de un profesional de las finanzas. En este sentido, en la actualidad y gracias a los beneficios que nos ofrecen las Fintech, existen asesores financieros informatizados (“robo advisors”). La rapidez, la exactitud, la ausencia de papeleos y el menor coste para el ahorrador son algunas de las ventajas de estas aplicaciones financieras. Gracias a ellos, tomar decisiones y realizar planteamientos de ahorro e inversión está al alcance de cualquiera.

¿Qué ventajas tienen los planes de ahorro?

Además de vencer al fantasma de la inflación, los planes de ahorro procuran un método bien definido para que ahorrar no nos resulte una carga financiera.

En algunos casos, se comienza a constituir un ahorro sin tener en cuenta el diseño de un sistema adecuado a nuestras circunstancias; las consecuencias que esto conlleva pueden ser de naturaleza variada:

  • La persona deja de ahorrar, puesto que comienza a destinar una cantidad superior a la que realmente puede permitirse y tiene le provoca una sobrecarga financiera.
  • Se produce un ahorro intermitente, no se adquiere un serio compromiso por falta de objetivos y se carece de la visión completa del sentido que tiene nuestro ahorro.
  • No se cumplen los objetivos debido a que la persona ahorra cada mes una cantidad inferior a la que realmente debería; o no se obtiene la rentabilidad adecuada.
  • Se asume más riesgo del adecuado y el plan de ahorro tiene unos efectos negativos.
  • No se instrumenta a través del producto adecuado y los costes fiscales se disparan, lo cual mina la rentabilidad y el patrimonio final.
  • No se establece con el horizonte temporal adecuado. Este hecho puede traer consigo el que no se instrumente a través del producto financiero adecuado, no se adopte el nivel de riesgo correcto o que no se consigan los objetivos.

Así pues, un plan de ahorro trata de disipar estos y otros errores que pueden cometerse. Los beneficios para el inversor vienen de la mano de tener un método estructurado que impida incurrir en ellos.

¿Cuáles son los productos financieros en los que podemos instrumentar nuestro plan de ahorro?

Como norma general, todo producto financiero de inversión es válido para ejecutar nuestro plan de ahorro. Algunos productos, como los planes de pensiones o los planes de previsión asegurados, han sido creados específicamente para establecer un ahorro a largo plazo (con vistas a la jubilación). No obstante, el inversor debe tener en cuenta varios factores, cómo por ejemplo la liquidez o la fiscalidad de cada producto.

A continuación, mostramos un resumen de los beneficios e inconvenientes que presentan los principales productos financieros para poner en marcha nuestro plan de ahorro:

Inversiones directas

Bien sea en acciones o en bonos, las inversiones directas exigen tener una serie de conocimientos para la selección correcta de los activos que configurarán nuestra cartera. La diversificación suele menor, por lo que el riesgo aumenta. El tiempo necesario para el mantenimiento y ajuste de estas inversiones, más las comisiones, las hacen desaconsejables.

Depósitos bancarios

La principal ventaja de un depósito bancario es que se excluye el riesgo de que nuestra inversión se deprecie en un mercado financiero. Sin embargo, estos productos no ofrecen rentabilidades superiores a la inflación. Con lo cual, nuestra inversión se deprecia de forma inminente. En otras palabras, la rentabilidad está asegurada, pero es insuficiente para que nuestro dinero no pierda valor.

Fondos de inversión

Se trata de un producto de inversión (como su propio nombre indica), no obstante, tiene la misma capacidad para funcionar como un producto de ahorro. Además, con múltiples ventajas en cuanto a la fiscalidad, liquidez, diversificación, gestión profesional y flexibilidad. Su amplia oferta los convierte en instrumentos útiles para destinar cualquier tipo de ahorro, con cualquier estrategia y a cualquier plazo.

Planes de pensiones

Son productos de inversión rígidos, carecen de liquidez y la fiscalidad de los mismos es gravosa en el momento del rescate (a pesar de la deducción en las aportaciones). Están diseñados exclusivamente para el ahorro a largo plazo, con vistas a la jubilación u otras contingencias. No ofrecen unas altas rentabilidades debido a que prima la estabilidad del ahorro. Por otra parte, se consigue una mayor diversificación que en las inversiones directas.

Planes de Previsión Asegurados (PPAS)

Al igual que los planes de pensiones, son productos de ahorro orientados a la jubilación (largo plazo). En lugar de estar cimentados por un fondo de pensiones, tienen su base en una póliza de seguros. Tienen una rentabilidad asegurada pero muy baja (similar a la de un depósito) y no disponen de liquidez.

Planes Individuales de Ahorro Sistemático (PIAS)

Se trata de un seguro de vida en el cual se paga una prima periódica y una parte de la misma está destinada a constituir un ahorro. La diferencia con los PPAs es la posibilidad de recuperar el dinero en cualquier momento. Por lo demás, tienen un rendimiento limitado y una importante carga fiscal si se recupera el dinero en forma de capital y no como una renta periódica.

Los “Planes de Ahorro 5”

En la actualidad existen otro tipo de productos para ejecutar nuestro plan de ahorro conocidos como “Planes de Ahorro 5”, creados específicamente para aquellos inversores que desean disponer de su dinero a unos 5 años (lo que puede considerarse como medio plazo). Estos productos pueden presentarse de dos formas distintas:

  • Un seguro de vida (similar a un PPA o un PIA): denominado Seguro Individual de Vida o Ahorro a Largo Plazo (SIALP).
  • Una cuenta de ahorro (similar a un depósito): también llamado Cuenta Individual de Ahorro a Largo Plazo (CIALP).

Ambos productos presentan una serie de características fiscales propias, como medida impulsada para fomentar el ahorro. En concreto, permiten la exención fiscal de las rentas generadas (hasta un máximo de 5 000 euros), pero siempre que el plan de ahorro se mantenga un mínimo de 5 años.

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Economista y PDD por el IESE. En 1995 constituí una empresa pionera en España para la implantación de Internet en empresas, y siempre he trabajado desde este campo para ofrecer soluciones innovadoras a través de la red. Me interesa cómo la gente usa Internet para relacionarse y el cambio que ha supuesto en el mundo, así como el SEO, el Lean Start up y cómo se pueden lograr servicios masivos e innovadores con costes contenidos en situaciones de grandes economías de escala. Estoy acostumbrado a constituir y liderar en equipos de alto rendimiento en entornos competitivos, internacionales, multidisciplinares, competitivos, innovadores y complejos, donde la rentabilidad, durabilidad, rapidez de respuesta y adaptación al cambio constituyen factores claves en la consecución de resultados para el resto de accionistas.
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