Retrocesiones de Comisiones ¿por fin llegan a su fin?
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En el esquema tradicional (diametralmente opuesto al modelo de Fondos.com) un ahorrador o inversor decide invertir en un fondo, busca un gestor profesional y paga una comisión.

Lo normal es asumir que dicha comisión sirve para remunerar sus servicios.

Craso error.

En una media del 40 al 80% de lo que se paga en comisiones, pasa posteriormente del fondo a quien lo ha vendido: la entidad gestora del banco comercial, o el asesor patrimonial de un banco privado, en la mayoría de casos, normalmente a través de una plataforma que también se queda una parte.

Así, se retribuye más la comercialización del producto financiero en comparación con quien ha llevado a cabo la gestión personal para que ese ahorrador obtenga un buen rendimiento.

Esta práctica se llama retrocesión de comisiones, y es una forma poco transparente de cobrar a los clientes. Además, incentiva a asesores y empleados de banca a no ofrecer el producto más adecuado a sus clientes, sino aquél que les deja más dinero a ellos en retrocesión de comisiones.

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¿El fin de las retrocesiones?

La llegada del nuevo año 2018 ha coincidido con la entrada en vigor de MIFID II o, lo que es lo mismo, la directiva europea que marcará un antes y un después para los mercados financieros, tanto en su operativa como en sus modelos de negocio y su nivel de transparencia para con los particulares y los mercados.

En el caso de las gestoras de fondos, una de las grandes modificaciones es la de ofrecer a sus clientes asesorados (ya sea vía asesoramiento independiente o a través de la gestión de sus carteras) las clases de fondos limpias de retrocesiones, ya que en ambos tipos de servicio se prohíbe el cobro de estas comisiones que hasta ahora las gestoras retrocedían a sus redes comerciales.

Así, ahora los asesores tendrán que declararse independientes o dependientes:

  • Los independientes no podrán recibir retrocesiones y, en consecuencia, tendrán que cobrar a sus clientes por el asesoramiento, que en “teoría” será mucho más objetivo.
  • Los dependientes tendrán que informar de esa dependencia de las retrocesiones de comisiones de una sola gestora a sus clientes y de que por eso les colocan sus fondos.

Como mínimo, el inversor verá ahora todos los costes, inclusive aquellos hasta ahora ocultos como los retrocesos de comisiones, el del análisis o los operacionales.

Esa transparencia a la larga conllevará un aumento de la competencia de forma indirecta.

El cambio de MIFID II es profundo, casi cultural, y tardará en arraigar, en especial entre bancos, porque quedan al margen de la directiva y podrán seguir cobrando retrocesiones sin problemas, sin tener que cobrar a sus clientes por ese “asesoramiento”.

Mientras tanto, en Fondos.com ofrecemos absoluta transparencia, mucho más allá de la directiva, y nuestros clientes tienen a su alcance toda la información necesaria para tomar una decisión (partiendo de que nuestros costes y comisiones son ya de por sí inferiores).

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