Estrategias de inversión: Guía para aumentar tus ahorros
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En esta guía tendrás todas las claves para diseñar estrategias de inversión que permitan aumentar tus ahorros

Cualquier ahorrador puede acceder a gestionar sus ahorros en las mismas condiciones que un profesional gracias a productos como los fondos de inversión. Y es que, en realidad, los fondos de inversión fueron creados para ese mismo fin: Hacer posible, en igualdad de condiciones, la inversión a todos los ciudadanos; los cuales presentan un capital y conocimientos financieros más limitados.

Esta guía tiene como fin mostrar lo sencillo que resulta diseñar y ejecutar una estrategia adecuada y ganadora que sirva para multiplicar tu dinero. Analizaremos los pasos a seguir en todo el proceso y expondremos algunas estrategias como ejemplo. ¡Adelante! Vamos a aprender a invertir.

Elementos fundamentales de toda estrategia de inversión

El diseño de una estrategia de inversión no es tarea que se deba tomar a la ligera. A la hora de colocar capitales, no se trata de contratar el primer producto que encontremos, nos ofrezca nuestro banco o nos parezca atractivo a priori. Las inversiones deben estar bien definidas de antemano. Todo debe estar bajo control, y para conseguirlo deberemos se deben seguir los siguientes pasos.

PASO 1. – Determina tu situación actual

Es una parte fundamental de toda estrategia; de cualquier tipo. Si deseamos llegar a algún sitio, ¿qué es lo primero que hacemos? Lógicamente, ver dónde estamos. Después trazaremos el camino hacia dónde queremos llegar. Pero por el momento, necesitamos saber nuestra localización exacta para establecer un rumbo.

¿Cómo sabemos dónde estamos actualmente? Se trataría de determinar nuestra situación financiera.

Es importante tener presente el ciclo vital en el que nos encontramos (la edad y las necesidades vitales), la cantidad de ingresos y de ahorro mensual (o anual) que podemos generar, nuestra situación fiscal, familiar, laboral, económica, deudas y compromisos financieros, etc.

Un profundo estudio introspectivo es el primer paso para decidir cómo gestionar nuestro dinero.

PASO 2.- Define tus objetivos

Ahora, en el momento en que sabemos cuál es el punto de partida, ha llegado la hora de establecer la meta, el punto de destino, la finalidad de nuestro ahorro. ¿Quieres planificar tu jubilación? ¿Necesitas cambiar el coche en 5 años? ¿Quieres comprar una casa nueva? ¿Te preocupas por la educación de tus hijos? ¿Quieres tener unas rentas periódicas? ¿O simplemente necesitas tener un colchón financiero para posibles contratiempos?

Existen tantos objetivos como imaginación pueda tener una persona. Pero todos ellos deben tener cumplir con unos mínimos para que estén bien definidos:

  • Deben ser realistas: A nadie se le ocurriría como objetivo el intentar conseguir 1 millón de euros en 1 año, con un capital inicial de 1.000 €. No es coherente (bueno… en la gran mayoría de los casos).
  • Deben ser ambiciosos: El hecho de que sean realistas no está reñido con que tengan ese punto de ambición que siempre nos hace mejorar, competir y esforzarnos. Pero con la debida prudencia. Siempre un pasito más allá, pero poco más.
  • Deben estar cuantificados: Debemos traducir nuestros planes a términos monetarios. Por ejemplo: “Necesitaría tener en mi haber unos 10.000 € en el período de 5 años”. La cifra monetaria debe ser precisa. Podríamos considerarla como la distancia a recorrer desde el punto inicial al punto de destino.
  • Deben estar periodificados: Todo objetivo debe tener un marco temporal. Es un requisito fundamental, debido a que el horizonte de la inversión una de las columnas principales en las que se asienta toda estrategia de inversión. Podríamos equipararlo al tiempo que tenemos para llegar a destino, y, por lo tanto, el ritmo mínimo al cual tendremos que viajar. El objetivo del ejemplo anterior es válido porque tiene una cifra monetaria y una cifra temporal.

PASO 3. – ¿Cómo es tu perfil de riesgo?

Una vez tomadas las decisiones de los pasos anteriores, debemos asegurarnos que el ritmo de nuestro viaje no sea más vertiginoso y agotador de lo que podemos soportar. Tampoco podemos tomar un ritmo muy lento porque esto nos haría retrasarnos sin motivo aparente (dejándonos una buena rentabilidad por el camino).

Para esto se establecen unos perfiles generales de riesgo; ¿cuál es el tuyo? ¿Cómo saber el ritmo adecuado de tu viaje?

Al igual que no se nos ocurre viajar en avión si somos propensos a marearnos (o a lo mejor sí, pero sabiendo que lo pasaremos mal), tampoco podemos recorrer nuestro camino financiero en un vehículo de inversión que nos produzca vértigo.

En este contexto, existe un viejo proverbio financiero:

“Si tus inversiones no te permiten dormir tranquilo, estás asumiendo más riesgo del que deberías”

Esta frase simplifica muy bien el significado del riesgo psicológico, o tope de riesgo psicológico al cual todo inversor está expuesto.

Dependiendo de la situación personal, concretada en el paso número 1, podremos establecer un perfil de riesgo genérico que en ningún caso debe ser superior al tope psicológico de cada inversor. Los perfiles generales son los siguientes:

  • Perfil conservador
  • Perfil moderado
  • Perfil agresivo

Si quieres saber más sobre el perfil de riesgo te recomendamos que eches un vistazo al siguiente enlace.

Hay un aspecto más: A mayor riesgo, mayor rentabilidad podemos exigir en nuestra inversión. En otras palabras, la rentabilidad está supeditada al riesgo que somos capaces de asumir. Por este motivo, el riesgo es el elemento que marca los ritmos máximos. La rentabilidad, es decir, el ritmo de nuestro viaje, debe ser ajustada al riesgo tolerable.

El inversor debe conjugar el riesgo que puede asumir (dependiendo de su perfil) con los objetivos monetarios y el horizonte temporal de la inversión. Cuando los tres elementos están en armonía, podemos decir que nuestra estrategia de inversión es coherente.

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PASO 4. Buscar los productos financieros adecuados

Tenemos la mayor parte del trabajo hecho. Sin embargo, todavía nos queda una ardua tarea: Necesitamos encontrar un vehículo para ir a nuestro destino, desde nuestro punto de partida, en el tiempo predeterminado y al ritmo adecuado.

Este paso se torna agrio por la sencilla razón de que existen una gran cantidad de activos, mercados y productos financieros que compiten entre sí. Además, el análisis de todos ellos exige una gran cantidad de tiempo y conocimientos. El inversor puede perderse entre todo este maremágnum.

Uno de los motivos de la existencia de los fondos de inversión es precisamente ahorrarnos todo este trance. Simplemente teniendo claros tus objetivos, el horizonte temporal y el perfil de riesgo podemos encontrar un tipo de fondo acorde a nuestros intereses.

Los fondos de inversión se dividen en categorías, según su política de inversión y, por consiguiente, el riesgo que asumen. Puedes saber más acerca de las categorías y tipos de fondos de inversión en el siguiente enlace.

Lo más importante para escoger el producto financiero adecuado es que encaje con nuestros pasos marcados en la estrategia. El folleto informativo de cada fondo puede darnos esta información a la hora de escoger (con total transparencia).

Lo más importante es que contamos con un equipo profesional, dirigido por un gestor de carteras, que nos ayuda a superar todo el trabajo de “asset management” (gestión de activos financieros).

PASO 5. – Gestión y ajustes de la inversión

Los mercados financieros son entes dinámicos. Bueno, a decir verdad, es la propia realidad cotidiana la que es dinámica; los mercados financieros no hacen sino ajustarse a esta realidad.

Es por ello que nuestras inversiones están sujetas a una serie cambios y de ajustes periódicos. No vale el construir una cartera mediante el seguimiento de los pasos anteriores y esperar a que nuestra estrategia de inversión surta los resultados esperados. Se hace imprescindible mantenerla y gestionarla como es debido.

Incluir, excluir, sobreponderar e infraponderar activos en cartera. Analizar nuevos mercados. Prestar atención a las condiciones económicas y la evolución de los mercados, etc.

Esto supone, no sólo un trabajo extra para el inversor, además, los ajustes de cartera implican una serie de comisiones y costes fiscales (retenciones por la venta de valores).

Una vez más, al instrumentar nuestra estrategia a través de fondos de inversión, estos quebraderos de cabeza quedan fuera de lugar. Un gestor profesional se encarga de todas estas cuestiones sin alterar las bases de la política de inversión, y, por lo tanto, el riesgo asumido.

En otro orden de cosas, es perfectamente posible rotar el capital de un fondo a otro, es decir, ajustar nuestra estrategia, sin tener que tributar por ello. No se considera un hecho imponible el traspaso entre fondos de inversión; por lo tanto tampoco implica ningún coste fiscal.

Tampoco, en la mayor parte de los casos, supone gastos de otro tipo para el inversor (salvo que el propio fondo tenga impuestas comisiones de suscripción y/o reembolso).

Esto es todo, ya tenemos compuesta y en marcha nuestra estrategia de inversión. Vamos a repasar todo lo dicho con unos ejemplos de fondos de inversión reales.

Es probable que el inversor sienta la necesidad de apoyarse en un profesional que le ayude a diseñar su estrategia. En la actualidad, existen asesores financieros informatizados (los llamados “robo-advisors”) que hacen posible que el inversor medio pueda acceder al asesoramiento profesional a un coste asequible. Los pasos que hemos tratado son los pilares básicos de las estrategias de inversión, toda la atención que le prestemos será poca.

Ejemplos de estrategias con inversión en fondos

Estrategia A – Perfil conservador y corto plazo

Un inversor conservador siempre opta por una estrategia defensiva. Con mucha probabilidad su objetivo principal es mantener el capital ahorrado sin que la inflación haga estragos en el mismo. Puede que, como objetivo secundario, intente conseguir una pequeña rentabilidad extraordinaria.

Por ejemplo, desea mantener el capital que ahorra mes a mes hasta comprar esa motocicleta de 500 cm3 el año que viene o, como mucho, al siguiente. Una estrategia de corto plazo, defensiva. Sólo pretendemos superar la inflación y mantener los ahorros intactos.

La renta fija es el tipo de activos que tiene preferencia en este tipo de carteras.

Una composición adecuada sería:

Algunos fondos en los que puede invertir serían:

  • JP Morgan Euro Liquidity Fund Agency (0,01%)*
  • Parvest Bond Euro Short Term Corporate N (0,97%)*
  • Allianz Dynamic Multi Asset Strategy 15 RT EUR (2,35%)*

(*) Rentabilidad en el último año.

Estrategia B – Perfil moderado y largo plazo

El Señor Juan Gómez está planificando su jubilación, que será dentro de 25 años. En realidad, no puede realizar unas aportaciones mensuales muy cuantiosas y necesita una rentabilidad algo superior a la que suelen ofrecer los planes de pensiones. Necesita algo más de dinamismo. Su objetivo es acumular un capital, basado en los siguientes términos:

“Si ahorra unos 1.200 € anuales (100 euros al mes) en el plazo de 25 años y con un 5% de rentabilidad anual media, más unos 10.000 que ya tiene ahorrados; en total tendrá un capital superior a 90.000 euros cuando llegue el momento de su jubilación. Lo que supondría una renta adicional de 646 euros en el momento de jubilarse (teniendo una expectativa de vida de hasta 85 años)”.

Este es su objetivo, fijémonos como está bien definido (no tenemos en cuenta el efecto de la inflación por simplificar los términos). En cualquier caso, puedes ver una estrategia de jubilación más completa en el siguiente enlace.

Busca una cartera equilibrada, pero con un cariz dinámico. Entre “estable y rentable” está la solución. Para ello ejecuta una estrategia moderada de largo plazo. Con una cartera equilibrada entre renta fija y renta variable:

  • 20% en fondos de renta fija global.
  • 40% en fondos mixtos moderados (zona euro).
  • 15% en fondos de inversión de renta variable europea, con estrategia value (valor) y empresas de gran capitalización bursátil.
  • 15% en fondos de inversión de renta variable global de alto dividendo.
  • 10 % en fondos indexados. Rotando el capital según el índice de mercado que mejores expectativas de revalorización pueda ofrecer. Para ello, suscribe participaciones en aquel fondo cuyo índice subyacente haya terminado una corrección. Con fines de captar un impulso alcista de medio plazo.

Algunos fondos que podrían irle muy bien a esta estrategia de inversión son:

  • Lombard Odier Global Government Fundamental (CHF) MA (4,28%)*
  • Fidelity Euro Balanced Fund Y – Acc – EUR (5,61%)*
  • BlackRock European Value Fund D2 (6,72%)*
  • Schroder International Selection Fund Global Equity Yield C (9,01%)*

(*) Rentabilidad anualizada en los últimos 10 años.

NOTA: Una de las ventajas de esta estrategia es que, en el momento en que los tipos de interés se sitúen en tasas más o menos altas y la renta fija comience a brindar una rentabilidad que cumpla el objetivo, puede perfectamente rotar el capital hacia fondos de inversión más conservadores (o sea, más renta fija en cartera). Es una gestión muy sencilla, sin consecuencias fiscales ni gastos de operación.

Estrategia C – Perfil agresivo y medio plazo

Una estrategia de inversión agresiva no tiene por qué significar que sea suicida. El riesgo asumido es más elevado, pero no deja de estar bajo control.

Podríamos plantear como objetivo el de conseguir unos retornos anuales de dos cifras. Sin perder de vista la volatilidad. Una estrategia para rentabilizar al máximo el capital, sin perder de vista el no asumir un riesgo kamikaze, en el medio plazo. Por ejemplo, en un período de 3 a 5 años.

Deberíamos construir una cartera en la que predomine la renta variable, principalmente enfocada al crecimiento (estrategia growth). Combinándolo con renta variable en mercados emergentes, más una prudente reserva en renta fija, configuraríamos una estrategia agresiva bien diseñada.

Resumiendo, la cartera podría estar compuesta del siguiente modo:

  • 20% en fondos de renta fija flexible global
  • 20% en fondos mixtos agresivos globales
  • 40% en fondos de renta variable global con estrategia growth
  • 20% en fondos de renta variable en mercados emergentes

Algunos buenos fondos que podrían formar parte de esta cartera serían:

  • Capital Group Global High Income Opportunities (5,30%)*
  • Bona – Renda FI (12,56%)*
  • Morgan Stanley Global Opportunity Fund N (23,26%)*
  • Vontobel mxt Sustainable Emerging Markets Leaders B (15,11%)*

(*) Rentabilidad anualizada en los últimos 3 años.

Este sería el modo de elaborar estrategias de inversión que permitan aumentar tus ahorros. Diseñar y ejecutar en realidad no es difícil, pero exige algo de conocimientos y, sobre todo, tiempo. Por suerte, los fondos de inversión (y los robo advisors) hacen que resulte así de sencillo.

No sabes invertir y lo sabes
mm
Economista y PDD por el IESE. En 1995 constituí una empresa pionera en España para la implantación de Internet en empresas, y siempre he trabajado desde este campo para ofrecer soluciones innovadoras a través de la red. Me interesa cómo la gente usa Internet para relacionarse y el cambio que ha supuesto en el mundo, así como el SEO, el Lean Start up y cómo se pueden lograr servicios masivos e innovadores con costes contenidos en situaciones de grandes economías de escala. Estoy acostumbrado a constituir y liderar en equipos de alto rendimiento en entornos competitivos, internacionales, multidisciplinares, competitivos, innovadores y complejos, donde la rentabilidad, durabilidad, rapidez de respuesta y adaptación al cambio constituyen factores claves en la consecución de resultados para el resto de accionistas.
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