Cómo comprar fondos de inversión
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A la hora de comprar fondos de inversión el ahorrador debe tener claro qué productos se adapta mejor a su perfil. Sólo de esta forma podrá obtener el mejor producto.

Básicamente existen tres vías para comprar fondos de inversión:

La primera es dirigirse directamente a la sociedad gestora que pone el fondo en el mercado; la segunda vía es a través de un banco o entidad comercializadora; y el tercer modo es a través de una entidad de asesoramiento independiente.

A lo largo de estas líneas veremos los pros y los contras de cada una de ellas.

A través de la sociedad gestora

Esta forma de comprar fondos de inversión está basada en acudir directamente a la entidad encargada de darle vida al fondo. Se trata de ponerse en contacto con la sociedad gestora y manifestar nuestro deseo de comprar las mencionadas participaciones de uno de los fondos que ellos gestionan.

Según fuentes periodísticas, el 77% de las gestoras de los fondos ponen a disposición del usuario todos los medios para poder contratar fondos de inversión. Este porcentaje es posible gracias a los medios online.

Pocas de estas sociedades gestoras ponen los medios físicos necesarios para llegar al cliente final. Todavía existen entidades gestoras que no comercializan directamente sus productos. Utilizan un canal de distribución más largo y comercializan sus fondos a través de bancos y entidades financieras comercializadoras, como veremos más adelante.

La ventaja de comprar fondos de inversión directamente a la sociedad gestora es la eliminación de intermediarios y el ahorro en coste que esto supone. Se compra directamente a la fuente que ofrece el producto.

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El problema de utilizar esta vía es que el usuario debe saber en cierta medida qué producto necesita, puesto que las gestoras nos ofrecerán sus propios fondos de inversión.

La importancia del perfil inversor

¿Se han preguntado por qué existe tal cantidad de fondos de inversión en el mercado?

La respuesta se debe a la existencia de una gran diversidad de tipos de ahorradores. Cada fondo trata de adaptarse al perfil, necesidades, gustos y preferencias de uno de estos segmentos determinados.

Dicho de otro modo, cada fondo tiene su público. Por eso es conveniente a la hora de comprar participaciones saber qué fondo se adapta mejor a nosotros. Puede que nuestro fondo ideal no esté gestionado por esta entidad.

Imagínense que tuviésemos una frutería y viniese un cliente pidiendo manzanas del tipo Pink Lady, las cuales no tenemos en stock.

Podríamos decirle directamente que no tenemos ese tipo de manzanas pero que tenemos otros tipos de manzanas, las cuales merece la pena comprar porque también son muy buenas. Si el cliente insiste en que quiere ese tipo de manzanas en concreto, le tendríamos que decir que tal vez en otra frutería encontrará lo que él busca.

Pero si el cliente pide manzanas sin más, lógicamente le daríamos a conocer nuestros tipos de manzanas y le diríamos lo ricas que son.

Algo similar ocurre cuando se trata de comprar fondos directamente con la sociedad gestora. Debemos tener muy claro qué tipo de fondo queremos porque sin duda nos ofrecerán los que ellos tienen en venta.

Esto supone un problema para el ahorrador medio que precisa asesoramiento.

A través del banco u otra comercializadora

El 90% de los partícipes utilizan entidades bancarias para comprar fondos de inversión porque supone la más accesible y la más cómoda, pero no por ello la mejor.

Las entidades bancarias tienen sociedades gestoras que pertenecen a su grupo empresarial y comercializan también sus propios fondos. Así, nos encontramos ante el mismo problema mencionado en el apartado anterior.

El cliente tiene la necesidad de informarse bien. Las entidades bancarias pueden actuar como entidades comercializadoras, poniéndose en contacto con alguna plataforma intermediaria de fondos de inversión.

Volviendo al ejemplo de nuestra frutería, es como si le dijésemos al cliente que nosotros mismos podríamos venderle las manzanas Pink Lady. Nos ponemos en contacto con el mercado mayorista y otra frutería (a través de una plataforma de intermediación) venderá sus manzanas. Nosotros actuaremos como intermediarios.

El peligro de los intermediarios

Existen entidades financieras que actúan como intermediarios de fondos. Se trata de entidades que comercializan fondos de inversión de distintas sociedades gestoras.

Ahora bien, las plataformas intermediarias y las entidades comercializadoras cobran unos honorarios llamados retrocesión. Es una parte de la comisión de gestión que paga el cliente.

Es decir, de la comisión de gestión que se paga a la entidad gestora, una parte va a parar a la entidad que comercializa el fondo (a través de una plataforma intermediaria).

La retrocesión es un mecanismo de incentivo que ponen las sociedades gestoras a aquellos que comercializan los fondos de inversión para colocar sus productos entre los ahorradores. Puede alterar el servicio de asesoramiento. Si una entidad ofrece una alta retrocesión, la entidad comercializadora inclinará la balanza a su favor y tenderá a recomendarla más.

Con la entrada en vigor de la MiFID II, el cliente debe conocer el porcentaje de retrocesión que cobra la entidad comercializadora, para que él mismo pueda dilucidar si se trata de un alto incentivo que puede distorsionar el asesoramiento. Además, una alta retrocesión puede hacer que el producto financiero (en este caso el fondo de inversión) tienda a tener mayores comisiones de gestión.

Cuando un fondo de inversión necesita altas retrocesiones para su colocación entre el público, tal vez no se trate del mejor fondo dentro de su categoría.

Así pues, cuando se compren fondos de inversión a través de la banca u entidades comercializadoras, hay que estar atentos al asesoramiento prestado y las retrocesiones que cobra.

El cliente normalmente necesita asesoramiento para encontrar y comprar los fondos de inversión más adecuados a su perfil.

A través de empresas independientes

Tal y cómo hemos visto, cuando los ingresos provienen de las entidades gestoras de fondos, es posible que el asesoramiento esté distorsionado, aunque las leyes están actuando en tal sentido y cada vez se ofrece más protección al inversor minorista.

Si por ejemplo a nosotros como entidad comercializadora nos ofreciesen 20 € por comercializar el fondo A y 200 € cada vez que encontremos un cliente para el fondo B. ¿Cuál de los dos fondos se recomendaría con mayor insistencia?

A través de entidades comercializadoras (intermediarios) o empresas de asesoramiento independientes, cuyos ingresos no provengan de ninguna entidad financiera, podremos obtener un asesoramiento más completo y eficaz, tal como ocurre con fondos.com.

Estas entidades no tienen mayor interés que el cliente al cual prestan sus servicios.

Si no tenemos claro qué fondo es el que necesitamos para darle un rendimiento óptimo a nuestros ahorros, esta es la mejor solución. Asumiremos un riesgo adecuado a nuestro perfil y además obtendremos la mejor rentabilidad ajustada a dicho riesgo.

En este caso, el pequeño coste asumido se amortizará pronto con una mayor rentabilidad.

Una gestión eficaz de la inversión en fondos nace del conocimiento exacto de qué producto necesitamos en cada momento. Las vías de comercialización de fondos pueden en estos casos alterar la imparcialidad del asesoramiento.

Si nosotros queremos manzanas, esta entidad nos dirá qué manzanas son las mejores para nuestras necesidades y nos conseguirá ese tipo de manzanas.

Una entidad independiente puede ofrecer una serie de ventajas que ninguna otra vía de comercialización de fondos pone a disposición del usuario. Partiendo de la base de un análisis completo para determinar nuestro perfil como inversor y qué productos están más adaptados a nuestras necesidades financieras. Lo cual puede sernos útil a la hora de contratar otros productos financieros.

Tras esto, se encargan de buscar en el mercado dichos productos y ponerlos a nuestra disposición. La contratación y la gestión de la cesta de fondos se convierten en algo sencillo.

Es la forma más eficaz de comprar fondos de inversión para el público minorista que no tenga un conocimiento preciso de qué productos se adaptan mejor a su perfil de riesgo y a sus necesidades concretas de inversión.

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Economista y PDD por el IESE. En 1995 constituí una empresa pionera en España para la implantación de Internet en empresas, y siempre he trabajado desde este campo para ofrecer soluciones innovadoras a través de la red. Me interesa cómo la gente usa Internet para relacionarse y el cambio que ha supuesto en el mundo, así como el SEO, el Lean Start up y cómo se pueden lograr servicios masivos e innovadores con costes contenidos en situaciones de grandes economías de escala. Estoy acostumbrado a constituir y liderar en equipos de alto rendimiento en entornos competitivos, internacionales, multidisciplinares, competitivos, innovadores y complejos, donde la rentabilidad, durabilidad, rapidez de respuesta y adaptación al cambio constituyen factores claves en la consecución de resultados para el resto de accionistas.
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